27 jun 2011
¿Aún no lo entiendes?
25 jun 2011
22 jun 2011
Cada dos por tres
Los ni de broma se disfrazan de quizás y se ríen de todos los que, sin saberlo, asienten y se sientan a ver si sucede en algún momento... Junto con el futuro, que ya no puede más, le duele tanto la tripa de reír que sus carcajadas se han vuelto mudas, por todos esos que viven para él; mientras que el presente insiste en pagar campañas de publicidad a todo el que se las oferte y si no, las busca, para lavar su imagen y conseguir notoriedad. Vive aterrado. Porque la gente finalmente lo obligue a mudarse al Olvido. Y eso está tan lejos que ni sabría cómo llegar... Y mucho menos volver.
14 jun 2011
(Des)conocida
La cuestión es que en mi estupor, y la sensación más intensa que había experimentado nunca, de no dar crédito a lo que veía... O más bien, por el hecho de no ver(me), no paraban de aparecer preguntas.
¿Entonces el espejo miente? ¿O soy yo la que creo verme por simple rutina?
Si no me reconozco ni a mi misma, ¿cómo conocer a nadie más?
Llevo todo el día con la mano puesta justo en la intersección de los límites de las fibras de esa cuerda. Pero no tengo fuerza suficiente para un golpe seco y certero. Que desenredara algo o, sencillamente, arramblara con lo que encuentre a su paso.
He decidido volverme a auto-presentar, a ver qué pasa.
11 jun 2011
Mi primera despedida
Sabes lo mal que se me da abrazar, besar y mover la mano hacia ambos lados. Sabes que me duele la voz cuando pronuncio esa palabra. Sabes que estoy para todo menos para decirla. Para decír(te)la
Y te vas. Vaya que sí te vas.
Aunque esta vez sin aviones, trenes ni coches. Sin maletas ni equipaje de mano. Sin cajas. Sin carpetas en fila. Sin ropa por doquier...
Esta vez sigues aquí. Sin estar.
Y me quedo cual estatua de sal, atónita. Porque has conseguido presenciar, y que presencie, mi primera despedida.
Estarás contento.
6 jun 2011
El charco que quería ser piscina
30 may 2011
Próxima estación: Tu vida
Lo cierto es que no recordaba esas palabras que escuchó por primera vez de su boca. La misma que le costaba un mundo olvidar, de labios trazados, delicados, como en un lienzo, matemáticamente calculados para que cuando se estamparan en algún lugar, dejaran huellas imperecederas. A pesar del tiempo.
Le costó pero consiguió trasladarse algunos años atrás, cuando la brisa era el único de sus problemas. El viento soplaba, bravo, sin ningún complejo, llevándose sus restos de sentimientos, tirándolos por tierra. Y la arena en la boca. Eso sí era del todo molesto. Pero la sensación del aire envolviéndole los pies mojados por el mar le quitaban peso a todo. Incluso a que su cabeza no siguiera allí, con él.
Mirar su muñeca, como si echara en falta un en-mala-hora-concebido instrumento para medir artificialmente sus momentos. Qué paradoja... Y la ventana siempre abierta de aquella casa algunos metros más allá, con las cortinas blancas, de lino, volando hasta el mar. No entendía cómo no se mojaban. Siempre estaban de un blanco radiante... Le dolían los ojos de mirar, y no paraba de hacerlo hasta que las lágrimas le advertían que ya no podía seguir haciéndolo. Y todo se le volvía blanco...
Y de golpe al momento actual.
Sobre aquella cama, doble, con una plaza libre. Con una manta que en invierno era demasiado poco cálida y en verano siempre se pasaba de caliente. Y la almohada cansada, sobre su cabeza. No debajo.
Mientras le daba vueltas a su mundo con el dedo pulgar, le hacían cosquillas las plumas que se le escapaban al cojín por entre los dedos, en el brazo derecho. Y le dolía la oreja de imaginarse que sonaba el teléfono.
De repente aquel ruido otra vez. Y ese temor recurrente...
Como si ese fuera el último tren posible. Como si no fuera a volver a pasar. Pero le faltaba un toque, un ligero empujón para caer de esa cama y salir corriendo.
28 may 2011
Sushi para cenar
22 may 2011
Letras
15 may 2011
Un trocito de sur
23 abr 2011
Aparcada
17 abr 2011
Y un barco
Para ese entonces ya tengo construidas tres ciudades en dos continentes.
Y un barco por estrenar.
Adiós
Lo peor del adiós
es cuando se derrama
cuando pesa y te estorba
cuando te encoge, cuando te apaga
Lo peor del adiós
es tirar la toalla
romper una lanza
a favor de perder la batalla
Lo peor del adiós
es cuando no basta
cuando se disipa
pasa desapercibido y te aplasta
Lo peor del adiós
es que no te salga
cuando se te atasca
y te secuestra las palabras
Lo peor del adiós
es que haga falta
Lo peor del adiós
es cuando te vayas
8 abr 2011
Poesía
19 mar 2011
Tiempo en estado líquido
Entre las vías sólo pudo escuchar el rudo estremecer del que, a su lado, rugía como un león herido. Su eco le ensordecía lento. La sangre le enrarecía las ideas, le emborrachaba, le manchaba el pecho. Los hilos con los que le habían estado moviendo se le debieron caer a alguien y estaban anudados a algún tren que no paraba. Sin salidas de emergencia. Y eso que la velocidad nunca fue su fuerte.
Su única forma de salir de la corriente era la misma que otras veces, cuando se le perdían los papeles, le había salvado cuando nadie hubiera apostado nada por ello. Ni siquiera ella misma.
Tenía tantos latidos apretándola por dentro y el miedo derramado por el suelo.
Nunca había estado acostada sobre un charco de tiempo.
11 feb 2011
7 sentidos
10 feb 2011
Febrero.
8 feb 2011
Rarezas
Hoy me he tirado 23 horas moldeando las nubes de tu cielo y he perdido la única hora que me quedaba suelta.
6 feb 2011
Ya pensaré qué hacer

Ya pensaré qué hacer después. De momento...
Me dejaré desenredar las pestañas anonadadas, adosadas de serie. Me dejaré hacer por mis sábanas. Esta noche no se lo pondré nada difícil. Comentaré el amanecer con mi almohada, sin tapujos. Me dormiré entre burbujas de cafeína y despertaré con sueño precocinado. Y desayuno sin azúcar; sin servir.
Desbloquearé dos o tres veces mi capacidad de atención para que me funcione cuando me pierda leyendo entre las líneas de tus palabras. Dudaré de mis dudas endeudadas hasta la médula. Por si acaso. Y ni hablar de las tuyas... translúcidas, promiscuas.
Me desprenderé de lo que amenace mis miedos capicúas. Me desnudaré de veces que siento tambalear lo que está por venir y me recolocaré la falda. Esperando. El viento que me baile el agua.
Agitada.
Sin sal.
Preguntaré por si alguien me pudiera donar un poco. El viejo truco para conocer al vecino guapo. El cielo que gruñe. Mi estómago me encoge la amplitud de miras. Me arranca el escenario torcido. Me recoge las lágrimas. Su fetiche más preciado...
No debí contar ovejas anoche. Siempre te veo pasar y te quiero al doblar la esquina. Hasta que vuelves a cruzar. Y el semáforo me avisa de que ya no... Y mi tiempo aprieta el acelerador... Y te me pierdes por entre las rayas de la autopista. Sin luces tenues ni músicas apropiadas...
Y tomaré biodramina para el día a día. Para contar las vueltas que me dan las olas de la vida, cuando me pillan... O me dejo pillar.
Ya pensaré qué hacer después. De momento...
Tengo una lista -de lo más sugerente- de maneras de enrollarme entre las mantas.
3 feb 2011
Otro blog!
