3 feb 2011

Otro blog!





Parece mentira que, hace ya 5 años -que se dice pronto- me planteara comenzar en fotolog.com como una forma de emplearme a fondo y conseguir escribir algo cada día (o casi) y no perder el hábito.
Y es que, aunque el hábito no hace al monje, siempre viene bien empezar cosas nuevas. De hecho creo en esto tanto que desde entonces, no he podido parar, de escribir, aquí y allí. Para mi (off) y on line. Desde un hotel maravilloso para amateurs grandísimos -en el que es un honor estar alojada- hasta mi blog personal, pasando por otros muchos que he creado.

Y de eso se trata esta vez. De una expansión, un lugar paralelo para hablar de Publicidad y más. Y reservar éste para mis cosas, mucho más íntimo y personal...
Más mío que nada.

Si quieres saber más... ya sabes, ¡pásate!

30 ene 2011

Felicidad. Instantes


No me digas que no te acuerdas de aquella vez, cuando se nos terminaron los rollos de papel escritos y reescritos por anverso y reverso, y la tinta amenazaba con comenzar a escasear.

Aquello, que parecía un contratiempo sin absolutamente ninguna trascendencia, se desviaba por momentos de ser sólo eso. Tu mirada a través de la cortina no hizo más que acelerar mis latidos. Desbocados por naturaleza. Autónomos y liberados de mi cabeza, hace tanto... Tus siempre tranquilizadoras palabras, hoy me desorbitaban los renglones de mi pobre paciencia. Que se torcían y retorcían ante tus atónitas miradas. Inventadas.

Me gustabas tanto cuando despertabas...
Que el sol anidara en tu cama era como esa implacable y a la vez, sana sensación, que te recorre por dentro cuando tomas el sol en la playa. O cuando te abrazan sin previo aviso, cuando llegas a casa con ganas de nada y tienes la cena preparada, cuando te despiertas un sábado y tras unos segundos, adviertes que tienes mucho más que 5 minutos más, cuando llegas de un largo vuelo y te esperan con una sonrisa y un millón de besos...

No me digas que no la sentías, lenta…, ingenua..., disparatada… Felicidad.

29 ene 2011

Un puñado de frases sueltas

Desvalida antítesis de lo mundano. Correcta desproporción recargada. Molesto barroquismo inquieto, pesado... Entretiempo de verdes-ocres mestizos que apoyan sus codos sobre la mesa robusta y dura.

Sesgada paranoia atemporal, desteñida. Descentrado miramiento, pensante infortunio malavenido. Tiempos descompuestos de sueños... Revestidos de lienzos.
En blanco.

Nunca decir tanto dijo tan poco. Entre los recovecos encendidos.
Apagados de cuerpos. Enloquecidos sustentos. ¿Expertos en qué? ¿Quién dijo suelo?

Ya no se teme lo que no se tiene. ¿Para qué perder más tiempo?
Ya no se siente lo que no se mueve.
Por dentro, en silencio subvertido
Advertido de sobra
Desde hace tanto... que olvidó el sentido.
Desmentido vuelco.
Por dentro. De ensordecedor aliento.

10 ene 2011

Ya.

Nadar en Madrid es de todo menos una tarea fácil... Sobre todo por las intensas corrientes que, muchas veces, nos empujan y no encontramos el instante exacto para que nuestra voz pronuncie el basta más profundo que, recordemos, hayamos emitido jamás, y logremos huir ya sea por la derecha o la izquierda. La verdad es que ni siquiera las agujetas resultan llevaderas. Duelen a cada palabra escrita, a cada silencio contenido, apretado, amordazado..., abrazo que grita... a duras penas. La verdad es que ya podríamos ponernos en forma al menos, al final de toda esta aventura.

A veces, cuando vuelvo a posar mis pies en la tierra, dejo rodar mi mirada cuesta abajo, en busca del mar, furtiva, sin encontrar respuestas. Como mis tantas preguntas solitarias y semi-olvidadas, empolvadas de tiempo en la estantería. Qué bueno fue tener 4 ó 5 años y que se consideraran políticamente correctas. No sé cuánto tiempo ha de pasar, ni si tendré el aguante que espero tener. No sé si mis alas seguirán en plena forma cuando vuelva a aterrizar en mi casilla de salida. Porque volver siempre fue una norma inquebrantable entre mis principios, lo único que me queda cuando me parece que no queda nada. Aunque quede. Y es que a veces no Cursivasabemos apreciar las realidades, que se nos derraman encima como un café ardiendo y nos muerden la falda como perros rabiosos, desgarrando los bordes de las mañanas. Y es que nos derrumbamos como si nos cayera el dominó del cielo, pieza por pieza. En lugar de levantarnos y correr, escapar de ese momento en que nos parece ver de reojo pasar por nuestra cabeza la leve idea de que no podemos más. Y cuando ya estemos lo suficientemente lejos, nos plantearemos si de verdad es lo suficientemente lejos. Y entonces nos parecerá cerca hasta el rincón más recóndito, hasta la caricia más fría, hasta el silencio manoseado, calculado y mágicamente estructurado.

No sé dónde empieza el final de la popa de mi barco, pero sacaré la vela. A ver si el viento me vacía de sentidos perdidos, y me lleno sin querer de Cursivaluegos. Para cuandoCursiva ya sea tarde.

27 dic 2010

Instrucciones para volver a casa por navidad y no morir en el intento

-O más bien, diario de una vuelta a casa sin morir en el intento-.

Te piden que estés dos horas antes en el aeropuerto para coger un vuelo de 2 horas y media.
Lo haces.
Te hacen esperar 2 horas extra de retraso de la salida del vuelo por "llegada tardía del avión".
Lo haces.
Te dicen que el vuelo durará 30 min más de lo habitual, es decir, 3 horas, por "tener el viento en contra" (no hacen falta muchas luces para saber que lo llevábamos teniendo en contra un buen rato).
A mitad de vuelo te informan de que la llegada en destino se efectuará por otro aeropuerto.
A una hora y media de tu casa.
Y a ti ya te estarán esperando en el aeropuerto al que en teoría ibas a llegar.
Te ponen un autobús a tu llegada para que te deje en el aeropuerto al que deberías haber llegado. Y se creen que ya está todo solucionado.
Y es navidad. Y tienes fiebre. Y en lugar de a las 22 horas, te abren la puerta de casa a las 2 a.m. Aunque para ti ya son las 3 a.m.
Y ni siquiera restarle una hora al reloj te reconforta. Como otras veces.
Y en lo único que puedes pensar es en que con el tiempo extra que te han robado podrías haber venido dos veces. Y tener tiempo de sobra aún para emplearlo/reciclarlo, estirarlo o estrujarlo a tu antojo.
Pero tu único antojo ya es sentir el tacto de tus sábanas. Y el abrazo más esperado del año.

13 dic 2010

(i)Lógicamente desbocadas

A veces me pregunto qué pasó con mi antigua vara de medir distancias. Cuando los centímetros podían ser kilómetros, y viceversa. Cuando los aviones eran prescindibles. Teniendo alas, ¿quién necesita medio de transporte alternativo? El tan temido sedentarismo del que se habla a diestro y siniestro algo habrá tenido que ver con el millón de años que hace que no levanto el vuelo. Con el millón de años luz que salvan ahora pequeñas distancias. Es curioso.
Sobre todo esa capacidad tan mágica que me atajaba las ansias.
Y la de mis ansias, por su parte, (ilógicamente) desbocadas.

9 dic 2010

Otra persona

Hace unas horas, bajaba las escaleras en modo autómata dispuesta a pasar al siguiente punto de mi, por momentos tediosa rutina diaria, cuando de repente, alguien me pregunta si soy otra persona; y yo dudo.
Dudo profundamente.
Quizás lo hiciera porque ese era el nombre que mi padre pensó alguna vez ponerme. Aunque al final no me lo puso. Tal vez alguna parte de mi cerebro tiene tanto de ese nombre que estuve a punto de responderle con un rotundo 'sí´.
Debí hacerlo, a ver qué pasaba después.Negrita

21 nov 2010

Un roto para un descosido

Caminaba sin andar, reía sin abrir demasiado la boca, vivía sin estar (incluso a veces sin ser)... Bebía cerveza sin alcohol a solas, en la barra del bar más recóndito del pueblo más insospechado. Vivía en una ciudad, completamente absorbido por las masas. Y no le disgustaba. Tenía una rutina de tareas diarias que atormentaría a algunos. Le disgustaba en lo más hondo el sudor de su toalla en el gimnasio, casi más que las agujetas de después. Odiaba cuando llegaba antes a la estación y el autobús no estaba donde debía. Detestaba los cambios de última hora y la incertidumbre. Se creía una persona que no era hasta que un día fue al supermercado.

Necesitaba peras (a última hora) para una receta para la que había comprado todos los ingredientes con la suficiente antelación, pero olvidó las peras. Con muy pocas ganas y una cesta de esas con ruedas, se dispuso a buscarlas en aquel laberinto de estanterías repletas. Finalmente, peras en mano su tímida mirada se estrelló con unos desbocados ojos saltones. Marrones y verdes. Sonrientes y grandes. Enormes. Le intimidaron. Se dio la vuelta y continuó su ritual hacia la caja para pagar. Ella le siguió y se colocó justo detrás. Unas cuantos cruces de palabras y roces de dedos sin querer hicieron el resto y en unos minutos compartieron cocina, pastel y risas.

Ella era su antítesis. Bebía sin control, caminaba con paso firme y a zancadas, reía siempre a carcajadas y vivía al 100% cada uno de los segundos de su existencia. Desde el principio, y no concebía hacerlo de otra forma. Iba al gimnasio y el sudor le parecía lo más natural del mundo. Adoraba compartir cada una de las cosas que le sucedían con alguien. Eso le daba sentido muchas veces a los sin-sentidos de su día a día. A los dos les encantaba ver llover, bailar delante del espejo y cantar en la ducha. Aunque no lo hacían demasiado bien... Compartían mucha magia, ganas y química.

Poco después, a pesar de que habían logrado construir, como si de piezas de Lego se tratara, una cantidad de momentos difícil de enumerar y describir, cada uno decidió que por su cuenta le iría mejor. Y tomaron distintos rumbos.
El caso es que él ya no se acordaba de su él de antes y ella tampoco. Hasta que un día fueron a la librería.

7 nov 2010

Llegados a este punto...

Explícame qué hace el final en el medio, y el medio desplazado a un principio que ya es pasado.

30 sept 2010

Volver

Llevo 25 horas y media con la sensación de que algo no va bien, y estoy entre que quizás me he confundido y puesto los calcetines del revés esta mañana, y que seguro que he olvidado meter mi cajita de música en el bolso, se me habrá quedado en la mesilla, junto con todas las ilusiones que guardaba celosamente hasta hace relativamente poco...

No sé si el destino viste de etiqueta o si le va más lo casual, el caso es que he oído hablar tanto de él, que mis ansias por suponer cosas van en aumento. No dejo de imaginar que quizás lleve gafas de pasta y tenga mirada interesante. No dejan de pasarme clichés por la cabeza. Tal vez sólo sean elucubraciones mías. O no.
Quizás sea porque las fantasías solían traerme siempre primaveras envueltas en abrigos para mientras-tanto. La verdad es que prefiero ponerme gafas de sol y no mirar mucho en mi directorio de causas perdidas, por si me vuelve a enganchar alguna... Como dijo un grande: "Yo sólo sé que no sé nada" -y yo añadiría- de momento.

Nunca me gustaron las prisas con aspecto de aeropuertos helados, y sin embargo, sueño con reencontrarme con ellas. Detestaba las sorpresas pero cada vez me gustan más. No podía ni oler la incertidumbre de no saber con certeza nada, y ahora vivo con esa palabra asomada a mi ventana constantemente. Sobreviviendo a la convivencia -también de momento-.

El caso es que no pierdo las ganas de volar. Eso nunca. A pesar de que me duele cuando hago el gesto de mover mis alas, entumecidas, por la falta total de contacto con las primeras personas de mi vida, por lo lejos que me pilla el mar.

La positividad la venden en frascos pequeños, ya he preguntado y sólo me han dado una porción pequeña.
Que el moreno destiñe y los efectos post-torta-con-la-realidad no son fortuitos. Las cosas pasan por algo y el tiempo pone todo en su sitio, aunque suene a tópico, es tal cual.
Así que -de momento- me sentaré cómodamente a ver cómo sucede... Palomitas y coca-cola en mano, a poder ser.

:)

3 sept 2010

Cómo un 'clack' activa una sonrisa

Hoy he advertido una de las pequeñas cosas de mis días, por absurdo que parezca, esa sensación que siempre me da en la tripa, al primer Clack que hace mi teléfono viejo (en el que sólo admito llamadas tuyas), justo un segundo antes de empezar a sonar.

25 ago 2010

Texto recuperado

Cuando la realidad se desdibuja y dejas de mirar hacia donde mirabas, o creías estar mirando... Justo en el momento en que todo comienza a girar a un ritmo tan vertiginoso como enredado. Cuando las ventanas no son sólo cristales sino que adoptan otros materiales y usos, al tiempo que los cuadros dejan de ser tan sólo instantes plasmados de una forma casi mágica, para cobrar vida, y tu vida deja de ser la que era para ser ahora una que se desarrolla en el entorno del cuadro que estás, estabas mirando, o simplemente miraste, durante algunos segundos, en algún momento de tu vida, en algún lugar de los que has visitado. Segundos que pasan a ser tu vida actual. Una en la que no caben minutos ni horas, sólo segundos, que van pasando y se derriten y tu cuerpo, con ellos...

Hablo de ese momento en que dejas de ser tú el que miras algo y comienza a ser otro el que te mira a ti mientras miras ese algo en el más absoluto y desgarrador de los silencios... Es justo entonces cuando te planteas ¿Quién mira a quién? ¿Quién miraba primero? ¿Quién es el otro? u otras preguntas como: ¿Soy yo éste que mira, o el otro? ¿Estoy mirando hacia donde creo que miro? ¿Qué estoy mirando en realidad?



Escrito hace ya algún tiempo...

El viaje. Eduardo Galeano




"... Así de simple se reduce todo: Entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje".

Versos

"...Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía..."

Pedro Salinas

24 ago 2010

Idas y venidas

Lo tenía delante, y sin embargo, ella ya no estaba allí. Si hubiera tenido algún indicio más, habría tenido la convicción absoluta de que su silla era la butaca de un cine de verano de algún pueblo, y lo que a él le rodeaba, el escenario de su película inventada. De ciencia ficción, eso sí. Con un guión muy novedoso e interesante, para variar... pero ficción, al fin y al cabo. Y ella hacía tiempo que se declaró adicta a las realidades, que se le agotaban las reservas de paciencia estudiada. La música de la feria que dejaban atrás, al subir al coche, se imponía a las palabras, tanto, que se le coló por alguna ventana y sonaba en su cabeza de una forma totalmente incontrolada y repetitiva, dando lugar a unos retoques a golpe de taladro que le dolían más de lo que podía soportar en aquel momento. Así que pararon para pedirle una tregua al aire que corría y descorría las cortinas de sus ideas cansadas. Al volver a ponerse en marcha, no sabía si ella era ella, y lo que había pasado era real o no tanto. Perdió de vista la carretera por unos instantes para entregarse al sueño como la mejor forma de desconectar de un mundo que parecía pesarle sobre la espalda... Tiró del cable y se desenchufó temporalmente. De repente, la voz de él la devolvió de golpe a una noche llena de luna, que subía puestos en su ranking personal de rarezas desmedidas. Y lo cierto es que no estaba segura de si fue su forma de mirarla, sus reflejos sobre el río quieto, las hojas de los árboles bailando con el viento, o la compenetración de latidos... Pero en ese justo instante, supo que por fin estaba de vuelta. Pero él ya no estaba.
Lo supo al cruzárselo por el camino.

23 ago 2010

Reflexiones

Siempre ha llamado poderosamente mi curiosa atención esa capacidad que tienen algunos de convencer mediante la palabra. Oral y escrita. Hablando claro, la habilidad de saberte conducir, hasta tenerte en su terreno, y no sólo eso, sino que se aseguran de que estés cómodamente sentado y con pocas perspectivas de abandonar el nuevo lugar en el que te han colocado, aunque tú pienses que es cosa tuya. Y sólo tuya. Hasta el punto de tener la convicción de que a ti, de allí, no te mueve nadie. Aunque sólo tres minutos antes ni te lo planteabas.

Me resulta totalmente asombroso cómo cambia una situación con una sola palabra de más, o de menos. Cómo cambia si lo dices o lo escribes, y si lo dices, si miras a los ojos mientras tanto, o al suelo o a otra persona. Cómo, si cuando hablas, buscas constantemente ese gesto en la cara, los brazos o las piernas de la persona en cuestión, o si por el contrario, te limitas a hablar como si en tu monólogo te fuera la vida, olvidando que quizás lo verdaderamente importante y decisivo está en el otro, y no en ti mismo.

Creo en el poder de la palabra,Negrita en lo que el diálogo, si se cuida, puede lograr, a pesar de los pesares. Y de las diferencias. En ellas reside la riqueza y el crecimiento personal, si eres capaz de estar por encima de ellas, y aprender.

A mi siempre me gustó aprender, de aquí y de allí. Es el tipo de cosas que no se olvidan, con el paso del tiempo.


18 ago 2010

Quiero, querer, queriendo... sin querer

Quiero despojarme de pesados lastres y correr hasta la cima, pero no por el mero hecho de llegar, y contar que he llegado, como hacen algunos..., sino por la maravillosa sensación de permitirme el lujo de hacer un descanso en el punto más alto, respirar hondo, disfrutar de las vistas y hasta la puesta de sol, para luego retomar mi inmersión en mi carrera personal, sin perder ni un poco más del aliento que a esas alturas, tiende a escasear. No voy a negar que me gusta bailar cuando estoy contenta por alguna tontería o que la risa floja es algo que me pierde, o que es genial cuando llegas, te esperara o no, pero sí tengo a mi favor que cuando hay que estar una seria, se está. Lo malo es conseguir mentalizarse a veces de lo que se nos viene encima, y es que, como hace poco comentaba con una de mis grandes amigas, tengo por momentos la impresión de que el toro siempre está preparado, listo y a la espera de un grito de ¡ya!, en la esquina de siempre. Y no me gusta nada. Sin embargo, yo me dedico a dar brillo a mi flamante lista de propósitos de los corrientes, no de los de año nuevo, sino más bien de los de todo el año que también cuestan. Quizás más... Y es que echo tanto de menos cosas que por leves e incluso imperceptibles que parezcan a veces, se hacen necesarias para avanzar, para ser constante en mi búsqueda permanente, en mi carrera hacia mi cima esperada. Objetivo primero y que paradójicamente aplazo sin fin. Como en un círculo que gira incesante, como el reloj de mi mesilla, pero sin el terrible tic-tac. Y menos mal, porque eso era lo que me faltaba. Mientras consigo ser justa con mis expectativas, me consuela pensar, que a pesar de la triste extinción de los milagros, aún quedan tiempos en que todo es más sencillo de lo que parece, y hasta el nudo más terco, termina por deshacerse cuanto menos te esfuerzas por conseguirlo. Tejeré con hilos de mi propia impaciencia conmigo misma, sin tiempo, sin fecha de inicio ni de caducidad, y sin sentido alguno. Para un día recordarlo con la mejor de las sonrisas puestas y una foto de mi ansiada cima junto al reloj de mi mesilla, que ha olvidado cómo hacer su molesto tic-tac. Aunque tal vez, para ese entonces, lo eche en falta.

13 ago 2010

¿Te acuerdas?

Me enseñaste a contar las estrellas, a encontrarle la forma a las últimas nubes del día, cuando casi se fusionaban con el azul profundo de después. A pesar de lo que me costaba, hace años, todo era tan distinto... Me dijiste con un dibujo esquemático de una mariposa, y su ciclo vital, tantas cosas trascendentales, en aquella noche tan triste, que no sabría ni siquiera repetir, aunque las interioricé a la perfección, a pesar de mi corta edad, entonces... Me abrazaste contra tu pecho sin que te lo pidiera, me secaste las lágrimas y me sacaste sonrisas. Me ayudaste y ayudas con todas tus fuerzas, que me regalas, siempre. Me has contado tus secretos, me susurraste consejos que intento seguir a pie juntillas, aunque no me lo pediste. Me abriste puertas y ventanas, me diste las pautas para nadar, volar y soñar. Me sigues cuando me caigo para tenderme tu mano, y alentarme a no tirar la toalla, me contaste cuentos y cambiaste pañales. Aguantaste incluso, que te leyera aquella interminable Historia de España, que se me atragantó en el instituto, aquella madrugada y me explicaste hasta el último minuto lo fundamental para que saliera bien. Me inculcaste que apostara fuerte por lo que quiero, y que a veces eso no basta. Escuchaste mis primeras palabras sobre papel y a día de hoy sigues haciéndolo. Me cantaste, y contaste tu filosofía del mundo interior, que me han ido forjando las bases sobre las que hoy descansan mis ideas. Me regalaste un reloj y me advertiste que lo mejor sería utilizarlo lo justo. Me mostraste lo que era reírme del vértigo, contemplar la naturaleza y entenderla y admirarla. Me agarraste al borde de nada y me empujaste cuando yo no sabía si era el momento y el tren se me escapaba. Sin querer. Queriéndote por lo que eres y estás, por lo que me apoyas, escuchas, entiendes... A pesar de los desencuentros, siempre nos encontramos y encontraremos.

22 jul 2010

"Tome un periódico. Luego unas tijeras. Elija en ese periódico un artículo que tenga la extensión que usted quiera dar a su poema. Corte el artículo. Corte en seguida con cuidado cada una de las palabras que constituyen ese artículo y póngalas en una bolsa. Agite suavemente. Extraiga luego cada trozo uno tras otro en el orden en que salen de la bolsa. Copie concienzudamente. El poema será la viva imagen de usted. Y usted será un escritor infinitamente original y de una exquisita sensibilidad, aunque el vulgo no lo comprenda."

"Para hacer un poema dadaísta", Tristán Tzara

22 jun 2010

Preparados... ¿Listos?

Ya.
Está claro... Llegados a este punto, nos tiramos a la piscina, que con el calor que comienza a hacer efervescencia en el fondo de la cacerola que se torna Madrid por estas fechas, se agradece. Así que, flotador en mano, me dispongo a disfrutar del sano chapoteo y, a ser posible, de los largos que me aguardan latentes, en cada gota de agua y de cada uno de sus componentes químicos.
Y aunque han pasado los años, me siento más que nunca como mi primer día en el colegio con mi fiel paquete de kleenex en la mochila de Mafalda, o como aquel día en que me dieron a elegir entre ciertas clases extraescolares y yo no me decanté por la opción esperada. O en otras situaciones de elecciones cruciales, cogí la vía alternativa. Suele pasar, qué le vamos a hacer...
Una y otra vez, la vida nos pone y expone ante un abanico de opciones y le deja a nuestra responsabilidad, la tarea de hacer limpieza, descartar lo que menos y guardar bajo llave lo que más. Y es que de eso va la película, podemos ahorrarnos algunos detalles e ir al grano, cuando tenemos la sinopsis ante nuestros ojos, aunque estos, a veces, no estén a lo que tienen que estar... Las partes siempre siguen un desorden concienzudamente ordenado, con un millón de conexiones entre sí que dan lugar a un mapa que traza nada más y nada menos que el camino que nos construimos con tiempo y esfuerzo.
¿Listos? Esa parece ser la eterna pregunta... quizás retórica... o tal vez con una respuesta tan evidente que se nos escapa. O la dejamos ir.

17 jun 2010

Palabras


Nunca supo hablar, pero no le hacía falta.
Sus miradas incluso bailaban con mis silencios, rozaban tantas músicas desentonadas que no sería capaz de tararear, y a la vez, me ilusionaban. Gastadas.
Resbalaban con furia, entre las tablas que le amparaban.

10 jun 2010

El Km 32 de la Autopista del Norte



Hoy, desde lo lejos, he tenido la oportunidad de sentirme más allí que hace mucho tiempo...
Para ser más exactos, me he sentido como si viniera en sentido Puerto de la Cruz-Santa Cruz, por la Autopista, en Tenerife, y me detuviera en el Genial Km. 32. Y digo genial, porque lo merece una historia como la que encierra el cartel que alguien, desde el anonimato, cubre de ideas, sueños, y un largo etcétera, que llegan... Me parece increíble cómo ese afán, que tenemos a veces por conseguir que lo que queremos llegue, está conseguido con creces... Desde amor, hasta dosis de optimismo en vena, sustentan una iniciativa que trasciende el mero hecho de llamar la atención: ha generado mil sensaciones, latidos y pálpitos... sonrisas, guiños, caricias, miradas de complicidad, y sobre todo se me ha enganchado por dentro a mi, y supongo que a tantas otras personas...

Una historia así me alienta a que, pase lo que pase al final, no dejar nunca de creer como creo en los sentimientos, y en que las conexiones existen y, por lo tanto, tampoco dejar de decir-escribir todo lo que se me pase por la cabeza... Porque es lo que me mueve, y considero, nos mueve a todos.


Les invito a visitar: http://frasesanonimas.blogspot.com

14 abr 2010

Del amor

Hoy te diría un millón y medio de cosas calladas. Triviales. Desteñidas. Mejor habla tú.
Hoy te miraría despacio para que nos dejáramos recorrer como las avenidas, certeros, firmes, alegres y seguros, confiados de que el resto del camino se nos hará tan corto que olvidaremos a qué hora comenzamos a andar.
Hoy te comería estridente. Te apretaría las ganas contra mis manos, y te apoyaría sobre mis pétalos mojados. Desbaratados de ansias.
Me bañaría desnuda en tus ríos, de historias empapadas, de palabras encadenadas, y buscaríamos juntos el eslabón perdido... si quieres.
Si no, también podemos gritar las razones del sin-sentido que a veces se adueña de todo...
Y sacaríamos fotos, muchas, repletas de caricias, para que siempre nos quedaran colgadas, recordándonos cuán maravilloso es sentirnos...
Hoy te cogería la mano y te diría al oído que te quedaras, que no te fueras, que prefiero que nos sumamos en este sueño todas las noches y los días, para que al final pensemos una y dos veces, y recordemos fácil la cantidad de sensaciones que nos producíamos simplemente cuando compartíamos un momento trivial o desteñido, o cuando yo callaba, y tú sonreías.

2 abr 2010

Non grata

Es posible que mientras más cuidado procurabas tener, más fino tejías los bordes de tu decadencia momentánea. Se te desbarataban tus planes por segundo, y lo sabías, veías pasar ante tus ojos, por el cristal de tus gafas empolvadas, las montañas de retahílas de palabras, de esas tuyas, tan extrañamente ordenadas. En tu cabeza bailaban los días de té y sonrisas con las infinidades de tristeza desmedida. De pasos de tango reaprendidos, casi al azar, en bares diversos, con o sin pareja, eso era lo de menos. Sobre todo, cuando te rodeabas, tan voluntariamente, de ese fondo marino de tus penas, en el vaso de cristal. De turno.
Sin horas. Así se despertaban tus días, anclados sin mar, al viento, sin vela. De ojos tristes, y dedos salvajes y apenados. De ropas esparcidas por el suelo, que te quitabas con la sutileza del primer día. Con la grandeza de saber que allí anidaste junto a tus ganas, bien guardadas, en los cajones de tu mesilla.
Entrabas de puntillas, sin saber, que el ruido no era lo que lo despertaba. Tus tacones ya no sonaban en sus oídos, repletos de otros andares de los que te repugnaban, ni tu silueta inundaba ya sus retinas tan reticentes a ella, que ni la captaban. Desmemoriadas, a posta.
Lo cierto es que nunca supiste cuidarle, no lo arropabas, no te importaba si el sol le mojaba los párpados por las mañanas, o la luna se le metía en la cama. Ignorabas sus horas tendido a secar, su piel rasgada de soledades muertas, de esas que no se quitan ni con goma de borrar.
Sus tantas notas de despedida sobre trozos de papel que tú misma empaquetabas para reciclar y él lo convertía en su peculiar manera de decirte las cosas... cuando por sus labios ya no acostumbraban a salir nadas envueltas en halos de condescendencia pasajera, revestidas de coraje abstracto, y orgullo retirado. Cuando tus uñas de azahar te peinaban tus primeras canas, cuando en los cielos de las bocas no encontrabas la anilla de tu paracaídas de emergencia, cuando el coche perdía la buena costumbre de frenar a tiempo, cuando los ríos de esos con troncos a los que aferrarte, ahora te ahogaban, cuando el tedio te rajaba los miedos de tus alas... a volar, y otra vez te veías de vuelta a la casilla de salida...
Lo cierto es que nunca supiste cuidarte, no te arropabas, ni te importaba si la luna te mojaba los párpados por las mañanas, o si el sol se había convertido en persona non grata en tu cama, hacía semanas...

31 mar 2010

Sintámonos vivos

Inúndame de latidos inciertos
a cada paso del viento...

Empápa
te de lluvia lenta,
pero certera,
siempre que el sol te respalde
Enréda
te en luces blancas
aletea alto, sube puertos
de montaña
Sopla más velas
con o sin tartas
Esculpe fronteras
y luego deshazlas
Construye castillos
de arena con ventanas,
y
fuertes murallas
El mar hará el resto
Fúndete con tus sueños
Y sobre todo,
vive
a ras de cielo
utiliza las nubes
de sombrero
y siénte
te como en casa
Baila descalzo a ritmo
de fuegos intermitentes

Y olvida el tiempo

"Gato en el Cementerio de Monmartre"




Lo miré,
Me miró...
Y nuestras miradas traspasaron los tiempos y los espacios que nos separaban.
Todos.

30 mar 2010

Oscuridad buscada

Introducías lentamente tu pulgar en su herida ante mi atónita mirada, mientras los que nos rodeaban miraban a otra parte. Supiste elegir el momento. Siempre lo hacías... ¡Bravo!-No te lo diría de no ser porque lo tenías muy bien estudiado. Y has seguido tu plan trazado, sin un sólo error. Lo has medido, y seguido al pie de la letra-.
A la par que la música sonaba y las luces de aquel tugurio de mala muerte centelleaban. Y las estrellas, aquella noche, en caparazones, ávidas corazas ante los posibles ataques de sus iguales, dado el espectáculo que presenciaban, se cuidaban de que la historia se repitiera por esa vez, en primera persona...

Deslumbrabas a mis palabras escritas en trozos de tu inercia pasajera, en tantos aviones de hojalata. Como respuesta, mis palabras se disfrazaban para no llamar la atención en tal desfile de máscaras.
Me gustaría tanto haberte dicho en su momento aquel torrente de palabras sin colorantes ni conservantes, sin nada, auténticas, que estaban listas para salir pero en él último momento, conseguí que dieran marcha atrás, por mi garganta, y según bajaban, supe que nunca iba a estar contenta por ello. Más bien al contrario...
Lo cierto, es que lo único que recuerdo con cierta claridad de aquella noche es precisamente el momento en que salimos del bar, la luz de la farola de enfrente te alumbraba sacando a relucir tus peores caras, él a oscuras, yo entre-medias... Tuve que elegir, y pasé al lado de la oscuridad absoluta sin una sola de mis recurrentes dudas. Sin una sola de tus recurrentes miradas.
Sumidos en el más absoluto silencio, el callejón se nos hizo larguísimo y sin salida, y la luna tan lejos ni siquiera alumbraba. La oscuridad se respiraba. Los relojes ya no giraban, el aire amalgamado y tú, ya no estabas.

16 feb 2010

I

Como cada noche, retomé la vieja construcción de mi semi-olvidado proyecto (a estas horas), a base de piezas de esas, de colores, con relieves diversos, que se enclavan unas con otras buscando encajar a la perfección, o casi... Esas, que guardan cierta relación con las de Lego. Como cuando éramos unos niños, en el recreo, con tantas entre las manos, que no sabíamos ni por dónde empezar. Y hoy, algunos años más tarde, me parece mentira que se me haya pasado colocar una de ellas, justo en el agujero por el que hoy se cuela ese extra de luz. Que por otra parte, no viene nada mal. Optimiza, indudablemente, mi visión de la vida... Aunque en ocasiones me da la sensación de que su peso se intensifica, haciéndome francamente complicado el hecho de soportar su carga...Crisol de mis innumerables dudas. Que emergen de entre mis tantas cuentas aún por hacer, con eso de que soy de letras. Y mis vuelos a medias. Me gustaría no haber contado nunca ventanas, en lugar de ovejas. Ni sueños tan tempranos. Ni palos varios, ya que estamos. Algunos más serios que otros. Y otros, tan poco serios... que ni se me ocurre el calificativo más fiel capaz de expresarlo... pero no por ello menos dolorosos. Y los besos tardíos y sin cuerdas de guitarra, ni aleteos de mariposas..., ni aquellos tantos otros acompañamientos propios del momento, pero el tren tiene un horario, y para fastidio de algunos, suele cumplirlo. Y luego toca echar a correr, ya sea con la esperanza / ilusión de alcanzarlo o, por el contrario, con la fe de correr tan rápido justo en la dirección contraria, que esa misma velocidad consiga borrar el momento, el tren mismo, incluso el aleteo ausente.

3 feb 2010

De espaldas al viento

El hielo, concentrado, que no quiso cambiar de estado, se quedó inmóvil ante mi estupor cansado. Roído y aletargado. Deshecho por el paso de las hojas empapadas de letras que contemplo.
Que me queman los hielos...
Y me inundan el calendario. De hojas arrancadas las tardes raras. Los años pares y canciones arrítmicas. Si mis números no son primos, no es mi culpa que no te salgan las cuentas. Re-hazlas hasta que algo saques en claro. Y si el cristal continúa empañado, entonces, nada podré añadir a las tantas montañas de palabras caídas.

Y soles sin nombre.

Y lluvias disecadas.

Y princesas azules.

Y ranas heladas. Que ante la pregunta en encuestas acerca de si cambiarían de estado, sus respuestas fueron "no sé, no contesto". Pero sí lo saben.
Aunque no lo sepan.

Y sigo de espaldas. Al tiempo que pasa, encolmado de incertidumbres varias, y miedos inútiles. Ojalá las nubes se asociaran para defender sus formas, evitando así las posibles discusiones que puede suponer el obsevarlas largo y tendido...
No me mires así. Ni te calles. Ni me mientas con premeditación, que se me quitan las ganas.
Sutil diana, sin flechas ni nada. Sólo colores.
Adivina en cuál debes acertar...

29 dic 2009

Fortuit

Se reencontró por fin con su alter-ego, más perdido y enredado que nunca. Ausente hasta decir basta. Transparente. Tanto que hasta sus propios latidos se resintieron por unos segundos. Y recordó, recordó tantas cosas que tuvo miedo, por una vez, del tiempo, que corre y la recorre, pero no como el viento: por entre la falda, sino más bien por todas partes, desde las comisuras de sus labios, jóvenes aún, a pesar de lo que otros parecen percibir.... hasta el último milímetro de sus uñas, pasando por el resquicio más recóndito de su cuerpo, de su alma... pero... ¿acaso existe un alma? se preguntaba ante el espejo, y su propio eco le hizo estremecerse, sus vellos se enfilaron, puntiagudos, ante un precipicio de millón y medio de dudas, las suyas, las de siempre, con más o menos arrugas junto a la boca, y también esas otras señales, que el reloj se empeña en ir regando por los cuerpos de ciertas personas... y se gira, y esquiva un coche, y un vuelo de un avión de papel de un niño pequeño, y piensa, y se ahoga entre los dedos de un año más que parece tocar fin doce campanadas después.

10 nov 2009

Todo se hace mayor

Todo ha cambiado tanto desde que yo no estoy... que se me hace difícil recordar el primer porqué.

El caso es que ahora ya todo es Noviembre, y eso sí que permanece- y menos mal- dura y se estira en el tiempo. En el mío. Mi calendario de hojas caídas. Da igual el resto. Como que las hojas caigan y justo tú pases debajo del día en cuestión y una de ellas haga estremecer a tu ojo izquierdo, que se regaña independiente de tu cerebro. Me da tanto igual como que las gotas renieguen de mi piel y hasta de mi jersey cuando lo retuerzo al entrar a casa literalmente empapada y con la respiración entrecortada por correr, bailar y hasta gritar bajo la lluvia. Bajo tu lluvia. Tú, mientras tanto te tomas ese té bajo la lámpara, libro en mano. Me miras y dices tantas cosas sin abrir la boca que me ruborizo de ilusión. Bajo el prisma de una noche paralela. Un día prometido y un niño que mira perplejo, sentado en la acera. Recubierta, ajena a todo lo que la rodea, de lagunas inertes, de aquello que los egoístas no dejaron florecer. Y lo que sí lo hizo.



Todo se ha vuelto tan grande que ya no veo nada. Los años pasan por todos.

Aunque no consuele pensarlo. Saberte a mi lado sí que reconforta.

6 oct 2009

Una historia de ¿amor?

Y dijo él:
"Vamos a contar mentiras tralará"

Y ella sacó de su bolso negro repleto hasta el último de sus minibolsillos (interiores y exteriores) una caja de tapones amarillos de esos de goma. Se los colocó y luego volvió a bucear en su universo personal de cosas desordenadas. Esta vez extrajo un lápiz y un papel. También un estuche de lápices de colores.
Él continuaba interpretando su papel cual actor recién consagrado, pero con tanto énfasis, que en determinadas partes, parecía uno de los más reconocidos. Oscar bajo el brazo incluido.
Ella pintó una cara feliz en su papel y la recortó a modo de careta.
Bajo la pintura, a estas alturas le costaba encontrarse.
Él se había perdido hacía años luz por el mismo camino.
Nadie cambió la bombilla cuando era el momento de hacerlo.
Ambos se preguntaban qué había sucedido, cúal fue el minuto en el que sus relojes se des-ajustaron.
Y sus horas ya no volvieron a ser las mismas.

Años después, se reencuentran sin tantos miedos a flor de piel. Con relojes nuevos, deseando ponerlos en hora a la vez.

Ave Fénix

Esta mañana, el resurgir del Ave Fénix se hizo eco en mi historia por un instante, me atrevería a decir incluso que se quedó corto. Fue como si de pronto tantas palas de tierra encolmadas y derramadas por sobre mi propio tejado, se esparcieran y luego, se fueran esfumando, granito tras granito... lenta y placenteramente de mi piel, antes cubierta, completamente embadurnada, amarrada cual sombrilla a la arena, anclada en un fondo agreste. Se disipaban, y lo hacían en forma de ondas, círculos concéntricos, que al final lo único que dejan tras de sí no es ni la sombra de lo que fue el último... al tiempo que el primero, ya tan lejano, sólo puede intentar recordar lo que significó su tiempo.

Como aquel beso tan fugaz que casi ni sentiste, cuando aún ni sabías que en los labios albergabas tanto, que decir, que sentir, que probar, que besar.

Como aquel verano entre las zarzas, aún con las heridas abiertas, sangrantes, y lo mucho que me marea ese color tan rojo-espeso, y sin relajar la sonrisa ni por una milésima de segundo. Como si en ello me fuera la vida, como si en ella estuviera la clave para que todo lo demás no dejara de ser más que el decorado. Como si los escenarios de la vida perdieran su efímera relevancia, como si tú no fueras más que mi espejo, en el que mi reflejo ganara bastante, para qué negarlo...

El caso es que de repente sentí que todo se tornaba algo menos oscuro que de costumbre, alguien prendió la luz...

A estas horas, aún me pregunto quién ...

11 sept 2009

Lo mejor que podría pasarte

No te subas por las paredes si lo que te espera en lo más alto, no merece la pena. No saltes al vacío si justo abajo no te espera una confortable cama elástica, ni te vayas, si allí donde llegarás no está esa persona que sólo con respirar junto a tu piel consigue ese efecto que ninguna que conozcas o hayas conocido haya logrado primero. No ames si tu corazón es de esos que vienen adheridos al pecho, de esos perezosos que no se mueven, que no laten fuerte por no gastar energías... no cierres los ojos, si tras ellos no te espera eso en lo que piensas y no dejas de pensar en uno sólo de los segundos de tus días.

No permitas que tus lágrimas lleguen al río si no hay una barca sin horas, permanentemente, por si te cansas de nadar. No te vendas a la deriva, no firmes el contrato a menos que hayas leído bien la letra pequeña. No me busques si no esperas que te diga lo que no quieres oír, y te abrace minutos después. No sientas si ese sentimiento no consigue que sonrías todo el tiempo. No uses reloj, ni cuentes las horas, no sueñes si no es bonito, no desistas, ni dejes de desear si no alcanzas previamente aquello que deseaste alguna vez. Inténtalo, inténtalo todo, hasta que cuentes mil, una y otra vez, hasta que la cuenta se pierda por sí misma en su propia espiral inventada, no pierdas los estribos, ni los nervios, ni los papeles, porque quizás los necesites más de lo que crees. Ni tampoco, por favor y hazme caso, dejes de perderlos nunca.

No dejes de volar si estás vivo, más bien ponte unas gafas de esas de aviador o sin ellas y dedícate a mirar a todas partes, a tocar todo lo que te llame la atención, escuchar aquellas canciones que en algún momento, en otros vuelos, significaron tanto. Investiga hasta que sepas cómo huele lo que está por encima del cielo, y sobre todo, no bajes para poner los pies en la tierra si la situación no lo exige, si no es estrictamente necesario.

No te canses de estar, de ser, ni de correr, porque ese es el peor abismo de la nada en el que puedes caer, no caigas, y si lo haces, no olvides el manual de instrucciones para volver cuando quieras. Y si lo has olvidado, no te preocupes, porque me han dicho que está bien señalizado...

Si aún así, no dejas de sentir que todo esto ya lo has hecho y no dejas de tropezar con las mismas piedras, piensa que esto sólo es un resumen, y que probablemente signifique que no haces otra cosa que vivir sin parar, a pesar del camino y sus piedras, y eso es, sin duda alguna, lo mejor que podría pasarte.

26 ago 2009

Veintiocho de agosto de dos mil nueve

Porque no sé vivir ya..., si no es contigo.
Y escribo el título en pequeñito, no sea que te lo vayas a creer más de la cuenta...

Después de mil historias derramadas sobre nuestras sábanas de margaritas negras y blancas..., y unos cuantos kilómetros más a la redonda...
Sólo puedo decir... que si no fuera porque en unas horas voy a verte otra vez, pensaría que esto es un sueño, y que nunca te conocí, en aquel garito mitad-turbio, mitad-representativo de la noche madrileña para muchos, hace algo más de un año. -Ya sabes, ningún abanico ha vuelto a significar tanto para mi, y eso que ni siquiera era mío... -Y que tampoco estamos donde estamos tras aquel NO que me estampaste, sutilmente (o quizás NO tanto), como respuesta, a través de tus labios justo entre las líneas de mis ganas...
Ya sabes, la distancia acaba con mi paciencia, y esto me viene de antes, no sé esperar, es como un círculo vicioso... Sin embargo, ahora mismo que te escribo esto, me siento como aquel 5 de agosto, cuando salí de "la eterna primavera", con destino: "gran ola de calor madrileña" muy poco llevadera, en un vuelo que se me hizo más largo que nunca, sin llegar a resentir mis alas, y eso que a estas alturas podría escribir un libro sobre aviones, prisas y aeropuertos. Ya sabes, sobre lo poquito que me gustan. Pero aquel día... Aquel día todo eso me parecía el mejor de los inventos... Atravesar aquella puerta, al cabo de algo más de dos horas, verte, al otro lado... con un cartel entre tus manos enmarcando una sonrisa pintada... que se me cotagiaba... Con un millón de besos envueltos, en papel de regalo, en tus bolsillos, y otros tantos repartidos por toda tu casa...

La verdad es que nunca lo esperé, nunca (te) esperé... y sin embargo llegaste. Con maletas incluidas, y te instalaste en mi vida (ya sé que te sonará paradójico, pero lo digo sólo metafóricamente)...
Ya sabes... no sé hasta qué punto las cosas renuncian a su condición de efímeras y me vuelvo loca intentando averiguarlo..., pero esta vez, esta vez no tengo otro objetivo que venderte y vender(me) el carpe diem de antaño, y si no lo consigo, siempre me quedarán esos instantes que guardo en un baúl, pero no de recuerdos, tú ocuparías demasiado espacio, demasiados baúles, y además: no quiero. Prefiero que nos bañemos, de presentes que no cesen de caer entre las gotas de lluvia, que nos empapen por dentro, y por fuera, que nos revistan la ropa, que nos tiñan los poros... todos los inviernos y veranos..., que nos llenemos de lunas oscuras, desnudos, cada verano..., que las flores sigan invadiendo nuestros sueños de todo el año, de cada uno de los años.

Porque te quiero, y confío en que esto no te parezca la mayor cursilada del mundo. Porque eres el motivo de mis días más felices y especiales, el causante de mi risa-tonta-ininterrumpida-infantil-y-completamente esclarecedora acerca de mi estado emocional. Porque eres tantas cosas ya... que... si sigo... quizás... te asustes, y salgas corriendo.

Gracias por todo esto y por lo que no te escribo, por lo que me dices y no, por lo que me besas.

23 ago 2009

Cielo de Madrid, casi- noche de jueves.




Mis tardes se enrarecían aquel otoño rosado, las nubes se cuarteaban, y lo peor era que todas aquellas antenas me tapaban el sol... No me dieron tiempo a despedirle.
Como merecía.

Así te conocí...


... ¡y ahora eres una pantera!

Pérdidas afortunadas

Pierdo el equilibrio. Y me elevo, aunque luego caigo y recaigo sobre tus huecos. Y me hundo. Y quizás, lo peor es que me encanta. Adoro hundir mis pies en tu arena. Y mirarte de reojo cuando tú me miras. Y sonreírte descaradamente, y sonrojarme cuando, descalza, paso y repaso cada una de mis noches contigo.

Sin dejar huellas.

A destiempo, pero con tiempo.

Y contigo..., contigo.

Pierdo la noción del tiempo. Y me encuentro. Rodeada de tus dedos, empapada de tus sueños.

Vienes, y me encanta. Volver a sentir aquellas mariposas de seda cuando te veo, de lejos, entrando, recorres un tramo hacia mi, y todo me parece que se ralentiza, como si de un plano de una peli de Medem se tratara, pero no. Ahí estás tú, y suena tu música, Pink Floyd, David Bowie, o una mezcla con otros. Y toda esa efervescencia veraniega que me acaricia la espalda. Y subiendo, como escalofríos de agua salada.

Como tus noches a las mías aferradas.

Tela de araña


No sé cuántas nubes adornan tus cielos. Ni qué cantidad de formas pueden llegar a tener... No sé si tus soles alumbran lo suficiente, o si alguno se te habrá fundido, pero por si acaso, te presto unos míos, de los que están aún sin estrenar...

Confío en que lleves la cuenta de las veces que tiemblo, de frío-ausencia. Y de los fuegos que apagan tus tantas tormentas...
No sé si es el tiempo, los versos, o los días de invierno...
A estas alturas, el verano se va extinguiendo, y nosotros, sentados, enredados en una tela de araña, nos disponemos a ver el espectáculo sin hacer nada, sin mediar palabra, sin nosotros dentro.
Sólo carcasas de lo que fuimos. Un día. Personajes de un cuento...

22 ago 2009

En llamas

La luna se vaciaba sobre mis llamas, al tiempo que tú, empapado, te vendías al sol por muy poco. El sol, a todas éstas, flirteaba conmigo...

"La noche es larga" - decías a las 8.00 a.m. Y a mi no me quedaban horas en el bolso. Sólo quería entregarme apasionadamente, y sin dudas, a mi almohada...

Todo empezó cuando el ruido infernal tocó su fin. O el mío... Paradójicamente las luces eran más fuertes que nunca, y de más colores. La bola plateada, central y giratoria, parecía correr más...

- ¿Bailamos?

- Está lloviendo...

- Es verano...

- (Silencios vestidos de sonrisas).

La vida en carrusel de esos de playa parece más leve... Los pájaros sobrevuelan mis campos de dudas plantadas que necesitan cada vez más agua para crecer, solamente, y menos mal, porque de abono ando escasa...

- ¿Bailamos?

Hace tiempo me robaron las gafas, y siempre invento excusas para no sustituirlas, porque no me siento preparada para empezar de nuevo con otras distintas. Ya me había acostumbrado a la perspectiva de aquellas... Así que ahora, en protesta, prefiero no ver nada...

- ¿Bailamos?

Me suelen llover mares encima cuando se me traban mis cientos de paraguas, que nunca tiro, por nostalgia, cada uno me recuerda algo, una historia diferente enganchada en cada varillaje desplegado, pero siempre se me rompen por el mismo sitio.

Siempre me dicen adiós.

No sé qué les hago...

- Bailamos.

Todo esto, entre otras cosas, se me pasaba por la cabeza, de ojos cerrados y labios irritados, de tantos besos que me dabas, aunque yo prefería pensar que era por todos esos que, aún así, echaba en falta. Me agarrabas. Sonaba nuestra canción.

"Siempre quieres más" - pensabas, y con razón. Mi cabeza se inundó de nubes y mi almohada se tiñó de rimmel, y yo abandonada a los brazos de Morfeo.

Aún así, tus manos aún me rodeaban las tantas bocanadas del humo de inciensos varios de mi habitación (que olvidé apagar, siempre me pasa, espero que no pase nada).

- ¿Bailamos? ...

6 ago 2009

No todo es coser y cantar

Siento cómo una vez más se me entreabren las costuras de mi cuerpo, de mi pecho... por dentro, pero no me asusto, no me rasgo las vestiduras ni por un momento. Sólo sigo, sigo siendo abanderada de tus besos, como mi único remedio. Agarrándome a tu vela, y que nos lleve el viento.Me olvido de las posibles cicatrices y me entrego, a tus tantos peldaños agrietados, olvidados de mi olvido y tú... sin embargo, me cuelgas de las perchas del tiempo, para que me dé cuenta de que no siempre es todavía, pero entonces me enredo, y desciendo, de las nubes de tus cielos, y toco suelo. Para entender que no todos miramos por las mismas gafas el mundo. Que no todos usamos las mismas suelas de zapatos, y gracias a eso, no todos las llevamos igual de desgastadas, ni tan siquiera nuestros poros se llenan y vacían al mismo tiempo. Que tu aroma habla, y tus miradas atraviesan mi enrevesado armamento, mientras mis corazas se derriten al tiempo, que percibo todo esto. Mientras mis dedos se posan sobre tu pecho... por dentro... para notar si aún, a ti, te queda, escondida, callada, rasgada, alguna de tus costuras tantas veces remendadas.

Sueños

Hay quien sueña y quien no. Hay quien se atreve a hacerlo y quien prefiere abstenerse. No lo intentan por miedo a que sus sueños no lleguen a nada, o peor, que acaben en el cajón del olvido.
Hay quien sueña de noche y quien prefiere reservar tal tarea para el día…
Hay quienes creen en sus sueños y aprenden de ellos; y quienes los olvidan.
Hay quien viene al mundo con un sueño bajo el brazo, y quienes, carentes de ellos, los inventan a lo largo de sus días…
Hay quienes diseñan sueños, y otros se dedican a fabricarlos. Hay quienes los venden y quienes los compran. Incluso hay ciertas grandes superficies especializadas en ellos y los tienen de muchos tipos, en color y en blanco y negro, de todas las tallas, para muchas clases de personas, de todo el mundo, y para todo el mundo…Hacen ofertas y promociones, y tienen en cuenta los más y los menos vendidos. Hay sueños que se pueden contar y otros que es mejor que no... Hay sueños prohibidos, y traficantes de sueños…
Hay gente que vende sus propios sueños…, hay mercados de sueños de segunda mano, incluso, alguna vez, se puede tener la suerte de encontrar uno abandonado por la calle, o en un parque, o una playa…, o tal vez, junto a algún cubo de basura… Hay sueños ahogados y sueños a los que les salen alas, y vuelan.
Los hay dulces, y los hay amargos… también salados y otros sin sabor alguno.
Hay sueños que cobran vida… y hay sueños que no pasan de ser tales… Otros sueños mueren en el intento de que su vida merezca la pena…
Hay niños que sueñan con mundos maravillosos, y niños que no pueden llegar a imaginarlos, y se conforman con soñar con lo que sí han visto, lo que les rodea.
Hay quien conquista el mundo haciendo uso de sueños, y los hay que los desperdician por no saber qué hacer con estos.
Hay quien controla sus sueños y hay otros que se dejan controlar por ellos.
Hay sueños bonitos y sueños que cambian su nombre por el de pesadillas. Pero siempre sirven para algo… y aparecen por algo en nuestras vidas… los sueños son el alimento y el mayor aliciente del alma y del cuerpo…
Hay sueños que conforman las mismísimas herramientas de la felicidad… Sueños que se cumplen y sueños que no. Sueños que se transforman y sueños que se abandonan a la eternidad, que se afincan en nosotros y son fiel compañía por toda nuestra vida…
Hay sueños que duelen y sueños que calman nuestros dolores… Hay sueños del corazón y sueños que no saben de eso…Hay sueños con forma y sueños sin ella...

…Por todos los sueños que vagan por el mundo con o sin dueño... Porque el mundo es de los valientes que sueñan.

La vie

Días que pasan y pasean.

Vuelan y duermen... en el aire.

Y flotan en el mar... de saladas aguas con toques dulces y ácidos... al mismo tiempo.

Noches encharcadas; de mañanas irrelevantes.

A veces nada tiene pies ni cabeza.
A veces quema pensar... y hasta el pelo arde.
Y el humo ciega...

Miradas rebosantes de tiempos en barcos...
y nosotros,
simples náufragos de vidas de otros...

Aferrados al bote salvavidas.

5 ago 2009

Para que lo sepas

... Sí, tú. Imprudente y atrevido.
Si te empeñas en desabrocharme los botones de mi inconstancia, no te prometo nada.
Si me olvidas por las mañanas, me duele la muñeca de notar tanto tictac, sin tu voz por ningún lado de mis persianas.
Si me regalas tu ausencia, el frío de mis noches consigue que me invadan, a tientas, los pingüinos, que conquisten mis sábanas.
Si en mis sueños yo soy una princesa (pero del s. XXI), y tú no dejas de ser mi rana encantada. Los besos no consiguen romper los conjuros... habrá que buscar nuevos métodos... y estrategias estudiadas.
Si me obligas a desenredarte las ganas, no me pongas a prueba ... ni me acaricies los gramos de cordura que guardaba, aunque sea para que no se celen; me gusta más cuando me hierves, me excitas y extiendes, entiendes, y ganas.
Si me retas, me desafías y, finalmente, pierdes... No me esperes levantado, donde siempre... porque no llegaré. Probablemente ya ande lejos, riéndome de nada, corriendo por tu espalda... pero desde lejos... sin tocarla. Soñando con tus labios sobre mis calas, y tal vez, llamando a la puerta de tus sueños, o si no, cometiendo allanamiento de morada. Colándome entre tus páginas, de ese libro que lees y desgastas, cada noche, ese que descansa, por el día, sobre tu mesilla, bajo tus gafas.

Y si todo esto te parece mal, entonces, por favor, dímelo, que me iré lejos, huiré, pero esta vez sin mirar atrás, de nuestras tantas, tantísimas, marañas.

Espiral

La mirabas. De arriba a abajo, haciendo pausas, para recorrer minuciosamente cada uno de sus recovecos, secretos, incluso sus complejos. Descaradamente. De eso no cabía duda, la cuestión es ... ¿Y tú? ¿te miraste en tu propio reflejo al menos una vez? Porque se te escapaba el amor a borbotones y a lo mejor, entre tanto, te perdiste en aquella espiral del espejo. Es sólo una probabilidad... pero por si acaso, buscaremos testigos, sacaremos fotos, escucharemos una y otra vez todas las cintas. Porque yo no te voy a dejar solo... Ni siquiera cuando el sol se ponga sobre la lente de tu cámara, y se nos caigan los recuerdos por el peso de la gravedad. No, eso tenlo claro. Vámonos de aquí. Yo te propongo Ibiza. Eso sí, de día. Porque paso de las noches borrosas y las pastillas en vena. Paso de perderme. Busquémonos. Fijo que al otro lado estaremos, sólo nos falta traspasar un poco de cristal. Nada más. Tú corre. Que yo volaré. No pienso parar. Eso seguro. Yo te daré la mano, tú preocúpate de no soltarme... Si levantas la vista, si andas un poco más, en el sentido contrario, y nadamos al llegar al final, a contracorriente... quizás encontremos las respuestas que buscabas, las piezas del puzzle, los sueños en baúles del recuerdo. Las ilusiones desorientadas a las que regalaremos brújulas. Bucearemos y rescataremos las señales olvidadas bajo el mar... Las estrellas, a estas alturas, se estremecen en tu espalda, inyectándote toda su luz. Y tal vez, por el camino, te cruces con la montaña de soluciones como en el final del periódico, la de los pasatiempos. Porque, ¿qué es la vida al final, si no un pasatiempo? Y ya que hablamos de tiempos, y de perderlo, y sumarlo, multiplicarlo para luego, finalmente, dividir, y restar sin parar... Mejor que nos sumamos juntos en esta multiplicación, dure lo que dure... y a ver qué encontramos. ¿No?
Vivir por vivir, soñando, bebiendo, fumando, seamos, sencillamente. Sólo eso. ¡Saltar! Correr, brillar... Sonreír y querer... Vibrar. Da igual lo demás. Confía en mí...

- Quítate las gafas de sol. -(que no veo a dónde miras) -.
- Paso. Ponte tú las tuyas, y así estamos en paz.
- (Sonrisa, mirada desafiante, mirada en proceso de conformarse, y más risas que hacen aún más grande la boca de ella).
- (Mirada al infinito y sonrisa de puntillas sobre los labios de él, el sol poniéndose sobre sus ojos).

- (minutos después) un silencio que dice a gritos "gracias" por entre los labios, incluso por los ojos atardecidos de él.
- Unos puntos suspensivos y unas cuantas caricias envueltas, en paquetes de kleenex, que escapan de los bolsillos de ella.

Y colorín colorado, le quitaron el final al punto, en un descuido.

Esto es Absolutamente Genial.

Extracto de la película "El lado oscuro del corazón"

No te salves, Mario Benedetti