Llueve pero no cala. Como la nieve cuando no cuaja. No cuajar ni con lluvia es una señal más clara que el agua.
29 abr 2013
26 abr 2013
18 abr 2013
A años luz de verte
Métodos poco ortodoxos
Esto debe ser lo más parecido al vacío
que había visto en mi vida.
Y el vértigo comienza a acusar.
Esto debe ser lo más parecido al vacío
que había visto en mi vida.
Y el vértigo comienza a acusar.
Silencios talla única
en los que cabría
una vida entera
haciendo el pino puente.
en los que cabría
una vida entera
haciendo el pino puente.
Llovernos el uno al otro
Miradas empañadas
sin parabrisas
las más esperadas de la historia.
Miradas empañadas
sin parabrisas
las más esperadas de la historia.
De ti sé menos de lo que creía
y tal vez, no quiera saber más.
Y no sé si quieres.
No sé si querremos.
y tal vez, no quiera saber más.
Y no sé si quieres.
No sé si querremos.
No quiero saber de tiempos
entrecortados
ni de sueños en bandeja
no quiero volver a volver
entrecortados
ni de sueños en bandeja
no quiero volver a volver
Ni volar mapa en mano
Siempre fui más de mar (abierto)
O te lanzas
o me pides el manual de instrucciones
para volver a volver
por donde has venido.
Siempre fui más de mar (abierto)
O te lanzas
o me pides el manual de instrucciones
para volver a volver
por donde has venido.
Perderte de vista
a años luz de verte
a años luz de verte
ni en aquellas pinturas.
Y mIentras tanto tú
me veías a mi.
Y yo,
te veía verme
verte
sin ver nada.
me veías a mi.
Y yo,
te veía verme
verte
sin ver nada.
9 abr 2013
El verano de mi cama
Que mi cama no entiende de primaveras
ya era un hecho.
Vivir en verano todo el año
con el sol enredado entre la piel
y las mantas.
O sin ellas.
No creo que nadie esté preparado para eso.
No sé si el calor del sol lo sentías tú también
O si sólo era un efecto secundario
de la insolación (des)controlada
al compartir(te) mi espacio
La cuestión es que la primavera no entiende ya
a modo de revancha, de mi cama.
Y el verano se ha hecho con ella del todo
eso sí
las insolaciones
por fin
controladas.
ya era un hecho.
Vivir en verano todo el año
con el sol enredado entre la piel
y las mantas.
O sin ellas.
No creo que nadie esté preparado para eso.
No sé si el calor del sol lo sentías tú también
O si sólo era un efecto secundario
de la insolación (des)controlada
al compartir(te) mi espacio
La cuestión es que la primavera no entiende ya
a modo de revancha, de mi cama.
Y el verano se ha hecho con ella del todo
eso sí
las insolaciones
por fin
controladas.
6 feb 2013
Para que no resultemos dañinos
No puedo jugar a bailar mientras tú cantas.
No puedo mirarte mirar(la).
No puedo quererte, querer, como ayer, ni mañana.
No puedo mirarte mirar(la).
No puedo quererte, querer, como ayer, ni mañana.
Somos hoy. Candentes, eléctricos y humeantes.
Somos hoy. Mañana nos hará de nuevo.
Somos hoy. Mañana nos hará de nuevo.
Con piezas recicladas y medioambientalmente sostenibles,
para que no resultemos dañinos.
Nunca más.
para que no resultemos dañinos.
Nunca más.
30 ene 2013
Eres mi colección de emociones favorita
Dicen que te mueves con mi música.
Dicen que bailas sin que te vean.
A tientas.
Pero no a solas.
Dicen que te gusta moverte.
Y a mi que te muevas.
No sé por qué pero te siento mover
desde no tan lejos,
desde no tan lejos,
como se siente el mar
y las olas meciéndonos.
Como el sol de después
con la piel aún colonizada
de gotitas saladas.
Te haré no una sino hasta mil,
dos mil y tres mil
millones de listas
Con magia para ti,
que sólo estarán esperando
a que tú las escuches
A que tú las sientas
Y yo te estaré esperando
en el mismo sitio,
a la misma hora
en la que tú vengas.
Con la salitre puesta
y una colección de emociones
de todo tipo y tamaños
de todo tipo y tamaños
A estrenar(las) juntos.
23 ene 2013
29 dic 2012
No es lo mismo sin tilde
Tíldame de lo que quieras.
Que mi si es anárquico.
Y no se piensa posicionar.
Y no se piensa posicionar.
Y sí, es su última palabra.
2 nov 2012
Felicidad
La felicidad es un estado ajeno a ciertas circunstancias.
Cuando eres feliz, tienes una razón para serlo.
El resto, para ese entonces, da exactamente igual.
Cuando eres feliz, tienes una razón para serlo.
El resto, para ese entonces, da exactamente igual.
28 oct 2012
15 oct 2012
Respuestas
Yo sí. Y tú no.
Ahí, justo en el medio de los dos, en el punto y seguido, encontrarás las respuestas a todas tus preguntas.
Ahí, justo en el medio de los dos, en el punto y seguido, encontrarás las respuestas a todas tus preguntas.
12 jul 2012
El premio
- ¿Vamos a hacer algo este verano, otoño o invierno?
- Sí, algo. Seguro que sí. A invierno no llegamos así... La primavera, como mínimo, tenemos que alcanzarla para ganar el premio.
- Es verdad. Aguarda, sé paciente y confía. Nada pasa porque sí. El viento no mueve las veletas sin un plan previsto. Nunca. Ni las olas se enfurecen porque sí. Saben que la bandera roja es su premio y se preparan, constantes, durante la calma, para desatarse después, e ir a por todas.
- Ya, pero tú y yo no somos como el viento, ni las olas. Más bien somos campo abierto. Hacemos todo sin pensar.
- Si lo miras bien, el campo no es así fortuitamente... Ni el latir del tiempo en nuestras muñecas, creándonos la necesidad de ir con prisa, paradójicamente, a pesar de saber, a ciencia cierta, que termina. En lugar de dejarnos vivirlo con calma, como mejor sale todo. Como en la buena cocina, paciente y mimada.
- ... El sueño recurrente de no soñar, de que no soñamos ya se me posa en la almohada y entre la manta y la tela blanca del pijama corto, de verano. Las canciones que suenan por dentro son más pegadizas. Hablan siempre de lo mismo. De cuánto esperamos esperar. Pero nunca de cómo es en realidad la espera. De qué se nos pasa por nuestras cabezas o de la velocidad con que cambian las percepciones. Un click por dentro basta para que seamos y los demás sean otros... Y todo quede en nada. Y el tiempo vivido con prisa pierda, aún más, si cabe, el sentido. Por su propia condición de caducar. Y el premio se declare desierto.
Click.
- Sí, algo. Seguro que sí. A invierno no llegamos así... La primavera, como mínimo, tenemos que alcanzarla para ganar el premio.
- Es verdad. Aguarda, sé paciente y confía. Nada pasa porque sí. El viento no mueve las veletas sin un plan previsto. Nunca. Ni las olas se enfurecen porque sí. Saben que la bandera roja es su premio y se preparan, constantes, durante la calma, para desatarse después, e ir a por todas.
- Ya, pero tú y yo no somos como el viento, ni las olas. Más bien somos campo abierto. Hacemos todo sin pensar.
- Si lo miras bien, el campo no es así fortuitamente... Ni el latir del tiempo en nuestras muñecas, creándonos la necesidad de ir con prisa, paradójicamente, a pesar de saber, a ciencia cierta, que termina. En lugar de dejarnos vivirlo con calma, como mejor sale todo. Como en la buena cocina, paciente y mimada.
- ... El sueño recurrente de no soñar, de que no soñamos ya se me posa en la almohada y entre la manta y la tela blanca del pijama corto, de verano. Las canciones que suenan por dentro son más pegadizas. Hablan siempre de lo mismo. De cuánto esperamos esperar. Pero nunca de cómo es en realidad la espera. De qué se nos pasa por nuestras cabezas o de la velocidad con que cambian las percepciones. Un click por dentro basta para que seamos y los demás sean otros... Y todo quede en nada. Y el tiempo vivido con prisa pierda, aún más, si cabe, el sentido. Por su propia condición de caducar. Y el premio se declare desierto.
Click.
21 jun 2012
Amor de vagón
Se miraban cómplices, como si sólo fuera uno. Como si en el medio de ambas imágenes, distintas, pertenecientes a uno solo, la única barrera fuera un espejo intangible, invisible a cualquier mortal (estándar).
Cuarenta años asistiendo en solitario a sus (mismos) trucos de magia en público, y conservaba intacta la emoción primera.
Adolescentes tardíos que rezumaban pasiones efervescentes, se contagiaban virales, infantiles, intensas, al resto del vagón.
Al bajarse, la sensación general era de un calor indescriptible, extraño; y las hormonas, por las nubes.
Cuarenta años asistiendo en solitario a sus (mismos) trucos de magia en público, y conservaba intacta la emoción primera.
Adolescentes tardíos que rezumaban pasiones efervescentes, se contagiaban virales, infantiles, intensas, al resto del vagón.
Al bajarse, la sensación general era de un calor indescriptible, extraño; y las hormonas, por las nubes.
9 may 2012
De ahorrar
Se le gastaron las palabras.
El resto del mes por delante
para enmudecer de pena
ante la impasible mirada de las conversaciones que,
a su paso,
le intentaban seducir.
Las manos repletas de cosas que
llegaban directas
a otro lugar
diferente al habitual.
Escuchar cómo
algunas de ellas
se iban por dónde
habían venido
le estremecía el oído izquierdo.
El próximo mes se organizaría mejor
se decía.
Como cada mes.
El resto del mes por delante
para enmudecer de pena
ante la impasible mirada de las conversaciones que,
a su paso,
le intentaban seducir.
Las manos repletas de cosas que
llegaban directas
a otro lugar
diferente al habitual.
Escuchar cómo
algunas de ellas
se iban por dónde
habían venido
le estremecía el oído izquierdo.
El próximo mes se organizaría mejor
se decía.
Como cada mes.
Sobre la mesa
Ondulantes temperaturas sobre la mesa
carente de cartas
esta vez
donde sólo se había posado
su mirada
de ojos
azul-insomne.
carente de cartas
esta vez
donde sólo se había posado
su mirada
de ojos
azul-insomne.
Frío en su espalda
Habitación vacía
Y en la ventana
solitaria
Se debatían el último asiento
la lluvia
y el rugir del mar
Habitación vacía
Y en la ventana
solitaria
Se debatían el último asiento
la lluvia
y el rugir del mar
Dos formas de ver
de sentir que
juntas
paraban el sonido del cristal
Sin necesidad de hablar
Exponían todos sus centímetros
de piel
al flujo imparable
de ideas
maduras
sin decir
de sentir que
juntas
paraban el sonido del cristal
Sin necesidad de hablar
Exponían todos sus centímetros
de piel
al flujo imparable
de ideas
maduras
sin decir
16 abr 2012
Del fluir
Estar a la deriva es el riesgo que entraña el fluir. La clave es pillarle el ritmo a las olas.
15 mar 2012
Un día
Viniste al final sólo para retirarme el pelo de la cara mientras miraba hacia abajo.
Sólo para darme la mano cuando el vértigo hizo el resto.
Sólo para besarme dulce y suavemente la comisura de los labios.
Para morderme el cuello.
Viniste sin maletas para quedarte.
O quizás eso fue una conclusión sólo mía.
Viniste para verme mirar(te). Estoy convencida.
Viniste para dibujarme las cosas que no entendía.
Para subrayarme las partes menos importantes,
las que siempre se me escapan antes de que consiga alcanzarlas
y quitarle las máscaras.
Viniste un día.
Para sacarme los colores.
Para sacarme fotos.
Para sacarme lo que no me había(s) sacado aún.
Para saquearme los últimos atisbos de confianza
que sobrevivieron a la última revolución.
A la última masacre.
A la sangre de versos sin pluma.
A la voz de aquella garganta, seca y sin piedad.
Al humo de cigarrillos, de incienso.
Viniste para (no) decirme que te ibas.
Para (no) decirme adiós.
Por eso (no) podías dejar de venir.
Ni yo de verte llegar.
(Todavía) espero el día en que te irás.
Con una espesa capa de bruma
para no verte venir
una vez más.
Con el arcoiris puesto
entre mis pestañas y lo demás.
Como señal de aviso.
Sólo dejaré que vengas
para continuar,
de lo contrario,
(por mi)
Te puedes quedar
donde (no) estás
hace tiempo.
Sólo para darme la mano cuando el vértigo hizo el resto.
Sólo para besarme dulce y suavemente la comisura de los labios.
Para morderme el cuello.
Viniste sin maletas para quedarte.
O quizás eso fue una conclusión sólo mía.
Viniste para verme mirar(te). Estoy convencida.
Viniste para dibujarme las cosas que no entendía.
Para subrayarme las partes menos importantes,
las que siempre se me escapan antes de que consiga alcanzarlas
y quitarle las máscaras.
Viniste un día.
Para sacarme los colores.
Para sacarme fotos.
Para sacarme lo que no me había(s) sacado aún.
Para saquearme los últimos atisbos de confianza
que sobrevivieron a la última revolución.
A la última masacre.
A la sangre de versos sin pluma.
A la voz de aquella garganta, seca y sin piedad.
Al humo de cigarrillos, de incienso.
Viniste para (no) decirme que te ibas.
Para (no) decirme adiós.
Por eso (no) podías dejar de venir.
Ni yo de verte llegar.
(Todavía) espero el día en que te irás.
Con una espesa capa de bruma
para no verte venir
una vez más.
Con el arcoiris puesto
entre mis pestañas y lo demás.
Como señal de aviso.
Sólo dejaré que vengas
para continuar,
de lo contrario,
(por mi)
Te puedes quedar
donde (no) estás
hace tiempo.
8 mar 2012
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Esto es Absolutamente Genial.
Extracto de la película "El lado oscuro del corazón"
No te salves, Mario Benedetti