17 abr. 2011

Y un barco

La tristeza de mi vaso vacío altera tu entereza. Amenaza tu grandeza y, sin embargo, esmera mi rabiosa manía de morderle los bordes. Me cuesta continuar con mi torre de piezas de dominó porque ya he tocado techo. Unas cuantas veces. Y para más inri, me voy quedando sin piezas. Y tú, ignorándolo voluntariamente, te dedicas a seguir construyendo a lo alto, como si te diera igual que el resto se viniera abajo de un momento a otro. Como si lo tuyo estuviera completamente desligado de lo mío. Como si el proyecto común de torre ahora fueran dos. Y no compartes piezas, celoso de que te supere en altura las comisuras de tus labios intactos. Calientes y endurecidos por el sol de la tarde. Así tus besos ya no me curan. Y la torre se viene abajo. Pero a mi ya me da igual.
Para ese entonces ya tengo construidas tres ciudades en dos continentes.
Y un barco por estrenar.

1 comentario:

Esto es Absolutamente Genial.

Extracto de la película "El lado oscuro del corazón"

No te salves, Mario Benedetti
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