11 feb. 2011

7 sentidos

Tu lento resbalar de palabras en mute me aprieta el corsé de los siete latidos.
Sentidos.
De los días perdidos.
Consumidos
de esperas innecesarias.
Apagados de sueños. Cuarteados hasta la más mínima expresión.
De lo que un día fueron.
En la jungla de mis noches, en el asiento de atrás de un coche a 190 km/h. Y sin conductor.
Ni freno.

10 feb. 2011

Febrero.

Febrero está acabando con mis vestigios de paciencia.

Los folios envejecen de esperar, y yo los miro absorta en la desidia momentánea que me gana la partida a ratos. Por eso no los miro mucho. Ya están ellos ahí para mirarme a mi. Aunque luego siempre toca la revancha. Por las noches y a las 6 de la mañana. Y de la tarde. Les da igual que haya más o menos luz solar. Me esperan al despertar las montañas de papel y yo no puedo evitar pensar en los árboles caídos. Y en el derroche (de) sin sentido (s), tantas veces. Y ya tengo para descentrarme un buen rato.

Cuando se me pasa, siempre aparece algo (o alguien) nuevo que me retiene la atención a la fuerza, hasta noto los latidos entrecortándome la conciencia, que le ha dado por llevar la cuenta de mi tiempo perdido con ganas.

Y no se da cuenta de lo que en realidad pierdo por segundo son centilitros de mi misma, de pensarlo me salen canas. Aquí sentada, rodeada de artículos asépticos y fórmulas que no me descubren nada (nuevo). Enmudecen mis pensamientos y entran y salen de mis casillas como una rutina casi-casi desfasada. Y a mi reloj se le acaba el tiempo. Y eso que no es de arena, porque si lo fuera, el mar ya habría terminado por colarse y romper el cristal reclamando su sitio...

Febrero, a pesar de todo, está consiguiendo hacerme caer en que todo esto será de lo que más eche de menos.

8 feb. 2011

Rarezas


Hoy me he tirado 23 horas moldeando las nubes de tu cielo y he perdido la única hora que me quedaba suelta.
Otro día que se me ha escapado.

Hoy la libertad me mordía el borde de la bufanda cuando corría porque llegaba tarde. Como siempre. Tratando de decirme algo... Como cuando sin palabras, daba un discurso, sentada, frente a mi.

Insalvables, como los filtros de café que me quedaban. A modo de marcadores de libros. Raídos. Extraordinariamente usados. Sin tinta ya, sólo borrones de la que un día teñía sus páginas. Antes blanqueadas.

Escuchar la puerta no es sinónimo de que entres. A estas alturas, tampoco lo es verte. Sólo es síntoma de que te echo en falta. Aunque sólo lo escriba. Y no se me ocurra pensarlo en alto, ni en negrita, y mucho menos pronunciarlo.

Ni a susurros recatados.

6 feb. 2011

Ya pensaré qué hacer


Ya pensaré qué hacer después. De momento...

Me dejaré desenredar las pestañas anonadadas, adosadas de serie. Me dejaré hacer por mis sábanas. Esta noche no se lo pondré nada difícil. Comentaré el amanecer con mi almohada, sin tapujos. Me dormiré entre burbujas de cafeína y despertaré con sueño precocinado. Y desayuno sin azúcar; sin servir.

Desbloquearé dos o tres veces mi capacidad de atención para que me funcione cuando me pierda leyendo entre las líneas de tus palabras. Dudaré de mis dudas endeudadas hasta la médula. Por si acaso. Y ni hablar de las tuyas... translúcidas, promiscuas.

Me desprenderé de lo que amenace mis miedos capicúas. Me desnudaré de veces que siento tambalear lo que está por venir y me recolocaré la falda. Esperando. El viento que me baile el agua.

Agitada.
Sin sal.

Preguntaré por si alguien me pudiera donar un poco. El viejo truco para conocer al vecino guapo. El cielo que gruñe. Mi estómago me encoge la amplitud de miras. Me arranca el escenario torcido. Me recoge las lágrimas. Su fetiche más preciado...
No debí contar ovejas anoche. Siempre te veo pasar y te quiero al doblar la esquina.
Hasta que vuelves a cruzar. Y el semáforo me avisa de que ya no... Y mi tiempo aprieta el acelerador... Y te me pierdes por entre las rayas de la autopista. Sin luces tenues ni músicas apropiadas...

Y tomaré biodramina para el día a día. Para contar las vueltas que me dan las olas de la vida, cuando me pillan... O me dejo pillar.

Ya pensaré qué hacer después. De momento...
Tengo una lista -de lo más sugerente- de maneras de enrollarme entre las mantas.

3 feb. 2011

Otro blog!





Parece mentira que, hace ya 5 años -que se dice pronto- me planteara comenzar en fotolog.com como una forma de emplearme a fondo y conseguir escribir algo cada día (o casi) y no perder el hábito.
Y es que, aunque el hábito no hace al monje, siempre viene bien empezar cosas nuevas. De hecho creo en esto tanto que desde entonces, no he podido parar, de escribir, aquí y allí. Para mi (off) y on line. Desde un hotel maravilloso para amateurs grandísimos -en el que es un honor estar alojada- hasta mi blog personal, pasando por otros muchos que he creado.

Y de eso se trata esta vez. De una expansión, un lugar paralelo para hablar de Publicidad y más. Y reservar éste para mis cosas, mucho más íntimo y personal...
Más mío que nada.

Si quieres saber más... ya sabes, ¡pásate!

Esto es Absolutamente Genial.

Extracto de la película "El lado oscuro del corazón"

No te salves, Mario Benedetti
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