26 ago. 2009

Veintiocho de agosto de dos mil nueve

Porque no sé vivir ya..., si no es contigo.
Y escribo el título en pequeñito, no sea que te lo vayas a creer más de la cuenta...

Después de mil historias derramadas sobre nuestras sábanas de margaritas negras y blancas..., y unos cuantos kilómetros más a la redonda...
Sólo puedo decir... que si no fuera porque en unas horas voy a verte otra vez, pensaría que esto es un sueño, y que nunca te conocí, en aquel garito mitad-turbio, mitad-representativo de la noche madrileña para muchos, hace algo más de un año. -Ya sabes, ningún abanico ha vuelto a significar tanto para mi, y eso que ni siquiera era mío... -Y que tampoco estamos donde estamos tras aquel NO que me estampaste, sutilmente (o quizás NO tanto), como respuesta, a través de tus labios justo entre las líneas de mis ganas...
Ya sabes, la distancia acaba con mi paciencia, y esto me viene de antes, no sé esperar, es como un círculo vicioso... Sin embargo, ahora mismo que te escribo esto, me siento como aquel 5 de agosto, cuando salí de "la eterna primavera", con destino: "gran ola de calor madrileña" muy poco llevadera, en un vuelo que se me hizo más largo que nunca, sin llegar a resentir mis alas, y eso que a estas alturas podría escribir un libro sobre aviones, prisas y aeropuertos. Ya sabes, sobre lo poquito que me gustan. Pero aquel día... Aquel día todo eso me parecía el mejor de los inventos... Atravesar aquella puerta, al cabo de algo más de dos horas, verte, al otro lado... con un cartel entre tus manos enmarcando una sonrisa pintada... que se me cotagiaba... Con un millón de besos envueltos, en papel de regalo, en tus bolsillos, y otros tantos repartidos por toda tu casa...

La verdad es que nunca lo esperé, nunca (te) esperé... y sin embargo llegaste. Con maletas incluidas, y te instalaste en mi vida (ya sé que te sonará paradójico, pero lo digo sólo metafóricamente)...
Ya sabes... no sé hasta qué punto las cosas renuncian a su condición de efímeras y me vuelvo loca intentando averiguarlo..., pero esta vez, esta vez no tengo otro objetivo que venderte y vender(me) el carpe diem de antaño, y si no lo consigo, siempre me quedarán esos instantes que guardo en un baúl, pero no de recuerdos, tú ocuparías demasiado espacio, demasiados baúles, y además: no quiero. Prefiero que nos bañemos, de presentes que no cesen de caer entre las gotas de lluvia, que nos empapen por dentro, y por fuera, que nos revistan la ropa, que nos tiñan los poros... todos los inviernos y veranos..., que nos llenemos de lunas oscuras, desnudos, cada verano..., que las flores sigan invadiendo nuestros sueños de todo el año, de cada uno de los años.

Porque te quiero, y confío en que esto no te parezca la mayor cursilada del mundo. Porque eres el motivo de mis días más felices y especiales, el causante de mi risa-tonta-ininterrumpida-infantil-y-completamente esclarecedora acerca de mi estado emocional. Porque eres tantas cosas ya... que... si sigo... quizás... te asustes, y salgas corriendo.

Gracias por todo esto y por lo que no te escribo, por lo que me dices y no, por lo que me besas.

23 ago. 2009

Cielo de Madrid, casi- noche de jueves.




Mis tardes se enrarecían aquel otoño rosado, las nubes se cuarteaban, y lo peor era que todas aquellas antenas me tapaban el sol... No me dieron tiempo a despedirle.
Como merecía.

Así te conocí...


... ¡y ahora eres una pantera!

Pérdidas afortunadas

Pierdo el equilibrio. Y me elevo, aunque luego caigo y recaigo sobre tus huecos. Y me hundo. Y quizás, lo peor es que me encanta. Adoro hundir mis pies en tu arena. Y mirarte de reojo cuando tú me miras. Y sonreírte descaradamente, y sonrojarme cuando, descalza, paso y repaso cada una de mis noches contigo.

Sin dejar huellas.

A destiempo, pero con tiempo.

Y contigo..., contigo.

Pierdo la noción del tiempo. Y me encuentro. Rodeada de tus dedos, empapada de tus sueños.

Vienes, y me encanta. Volver a sentir aquellas mariposas de seda cuando te veo, de lejos, entrando, recorres un tramo hacia mi, y todo me parece que se ralentiza, como si de un plano de una peli de Medem se tratara, pero no. Ahí estás tú, y suena tu música, Pink Floyd, David Bowie, o una mezcla con otros. Y toda esa efervescencia veraniega que me acaricia la espalda. Y subiendo, como escalofríos de agua salada.

Como tus noches a las mías aferradas.

Tela de araña


No sé cuántas nubes adornan tus cielos. Ni qué cantidad de formas pueden llegar a tener... No sé si tus soles alumbran lo suficiente, o si alguno se te habrá fundido, pero por si acaso, te presto unos míos, de los que están aún sin estrenar...

Confío en que lleves la cuenta de las veces que tiemblo, de frío-ausencia. Y de los fuegos que apagan tus tantas tormentas...
No sé si es el tiempo, los versos, o los días de invierno...
A estas alturas, el verano se va extinguiendo, y nosotros, sentados, enredados en una tela de araña, nos disponemos a ver el espectáculo sin hacer nada, sin mediar palabra, sin nosotros dentro.
Sólo carcasas de lo que fuimos. Un día. Personajes de un cuento...

22 ago. 2009

En llamas

La luna se vaciaba sobre mis llamas, al tiempo que tú, empapado, te vendías al sol por muy poco. El sol, a todas éstas, flirteaba conmigo...

"La noche es larga" - decías a las 8.00 a.m. Y a mi no me quedaban horas en el bolso. Sólo quería entregarme apasionadamente, y sin dudas, a mi almohada...

Todo empezó cuando el ruido infernal tocó su fin. O el mío... Paradójicamente las luces eran más fuertes que nunca, y de más colores. La bola plateada, central y giratoria, parecía correr más...

- ¿Bailamos?

- Está lloviendo...

- Es verano...

- (Silencios vestidos de sonrisas).

La vida en carrusel de esos de playa parece más leve... Los pájaros sobrevuelan mis campos de dudas plantadas que necesitan cada vez más agua para crecer, solamente, y menos mal, porque de abono ando escasa...

- ¿Bailamos?

Hace tiempo me robaron las gafas, y siempre invento excusas para no sustituirlas, porque no me siento preparada para empezar de nuevo con otras distintas. Ya me había acostumbrado a la perspectiva de aquellas... Así que ahora, en protesta, prefiero no ver nada...

- ¿Bailamos?

Me suelen llover mares encima cuando se me traban mis cientos de paraguas, que nunca tiro, por nostalgia, cada uno me recuerda algo, una historia diferente enganchada en cada varillaje desplegado, pero siempre se me rompen por el mismo sitio.

Siempre me dicen adiós.

No sé qué les hago...

- Bailamos.

Todo esto, entre otras cosas, se me pasaba por la cabeza, de ojos cerrados y labios irritados, de tantos besos que me dabas, aunque yo prefería pensar que era por todos esos que, aún así, echaba en falta. Me agarrabas. Sonaba nuestra canción.

"Siempre quieres más" - pensabas, y con razón. Mi cabeza se inundó de nubes y mi almohada se tiñó de rimmel, y yo abandonada a los brazos de Morfeo.

Aún así, tus manos aún me rodeaban las tantas bocanadas del humo de inciensos varios de mi habitación (que olvidé apagar, siempre me pasa, espero que no pase nada).

- ¿Bailamos? ...

6 ago. 2009

No todo es coser y cantar

Siento cómo una vez más se me entreabren las costuras de mi cuerpo, de mi pecho... por dentro, pero no me asusto, no me rasgo las vestiduras ni por un momento. Sólo sigo, sigo siendo abanderada de tus besos, como mi único remedio. Agarrándome a tu vela, y que nos lleve el viento.Me olvido de las posibles cicatrices y me entrego, a tus tantos peldaños agrietados, olvidados de mi olvido y tú... sin embargo, me cuelgas de las perchas del tiempo, para que me dé cuenta de que no siempre es todavía, pero entonces me enredo, y desciendo, de las nubes de tus cielos, y toco suelo. Para entender que no todos miramos por las mismas gafas el mundo. Que no todos usamos las mismas suelas de zapatos, y gracias a eso, no todos las llevamos igual de desgastadas, ni tan siquiera nuestros poros se llenan y vacían al mismo tiempo. Que tu aroma habla, y tus miradas atraviesan mi enrevesado armamento, mientras mis corazas se derriten al tiempo, que percibo todo esto. Mientras mis dedos se posan sobre tu pecho... por dentro... para notar si aún, a ti, te queda, escondida, callada, rasgada, alguna de tus costuras tantas veces remendadas.

Sueños

Hay quien sueña y quien no. Hay quien se atreve a hacerlo y quien prefiere abstenerse. No lo intentan por miedo a que sus sueños no lleguen a nada, o peor, que acaben en el cajón del olvido.
Hay quien sueña de noche y quien prefiere reservar tal tarea para el día…
Hay quienes creen en sus sueños y aprenden de ellos; y quienes los olvidan.
Hay quien viene al mundo con un sueño bajo el brazo, y quienes, carentes de ellos, los inventan a lo largo de sus días…
Hay quienes diseñan sueños, y otros se dedican a fabricarlos. Hay quienes los venden y quienes los compran. Incluso hay ciertas grandes superficies especializadas en ellos y los tienen de muchos tipos, en color y en blanco y negro, de todas las tallas, para muchas clases de personas, de todo el mundo, y para todo el mundo…Hacen ofertas y promociones, y tienen en cuenta los más y los menos vendidos. Hay sueños que se pueden contar y otros que es mejor que no... Hay sueños prohibidos, y traficantes de sueños…
Hay gente que vende sus propios sueños…, hay mercados de sueños de segunda mano, incluso, alguna vez, se puede tener la suerte de encontrar uno abandonado por la calle, o en un parque, o una playa…, o tal vez, junto a algún cubo de basura… Hay sueños ahogados y sueños a los que les salen alas, y vuelan.
Los hay dulces, y los hay amargos… también salados y otros sin sabor alguno.
Hay sueños que cobran vida… y hay sueños que no pasan de ser tales… Otros sueños mueren en el intento de que su vida merezca la pena…
Hay niños que sueñan con mundos maravillosos, y niños que no pueden llegar a imaginarlos, y se conforman con soñar con lo que sí han visto, lo que les rodea.
Hay quien conquista el mundo haciendo uso de sueños, y los hay que los desperdician por no saber qué hacer con estos.
Hay quien controla sus sueños y hay otros que se dejan controlar por ellos.
Hay sueños bonitos y sueños que cambian su nombre por el de pesadillas. Pero siempre sirven para algo… y aparecen por algo en nuestras vidas… los sueños son el alimento y el mayor aliciente del alma y del cuerpo…
Hay sueños que conforman las mismísimas herramientas de la felicidad… Sueños que se cumplen y sueños que no. Sueños que se transforman y sueños que se abandonan a la eternidad, que se afincan en nosotros y son fiel compañía por toda nuestra vida…
Hay sueños que duelen y sueños que calman nuestros dolores… Hay sueños del corazón y sueños que no saben de eso…Hay sueños con forma y sueños sin ella...

…Por todos los sueños que vagan por el mundo con o sin dueño... Porque el mundo es de los valientes que sueñan.

La vie

Días que pasan y pasean.

Vuelan y duermen... en el aire.

Y flotan en el mar... de saladas aguas con toques dulces y ácidos... al mismo tiempo.

Noches encharcadas; de mañanas irrelevantes.

A veces nada tiene pies ni cabeza.
A veces quema pensar... y hasta el pelo arde.
Y el humo ciega...

Miradas rebosantes de tiempos en barcos...
y nosotros,
simples náufragos de vidas de otros...

Aferrados al bote salvavidas.

5 ago. 2009

Para que lo sepas

... Sí, tú. Imprudente y atrevido.
Si te empeñas en desabrocharme los botones de mi inconstancia, no te prometo nada.
Si me olvidas por las mañanas, me duele la muñeca de notar tanto tictac, sin tu voz por ningún lado de mis persianas.
Si me regalas tu ausencia, el frío de mis noches consigue que me invadan, a tientas, los pingüinos, que conquisten mis sábanas.
Si en mis sueños yo soy una princesa (pero del s. XXI), y tú no dejas de ser mi rana encantada. Los besos no consiguen romper los conjuros... habrá que buscar nuevos métodos... y estrategias estudiadas.
Si me obligas a desenredarte las ganas, no me pongas a prueba ... ni me acaricies los gramos de cordura que guardaba, aunque sea para que no se celen; me gusta más cuando me hierves, me excitas y extiendes, entiendes, y ganas.
Si me retas, me desafías y, finalmente, pierdes... No me esperes levantado, donde siempre... porque no llegaré. Probablemente ya ande lejos, riéndome de nada, corriendo por tu espalda... pero desde lejos... sin tocarla. Soñando con tus labios sobre mis calas, y tal vez, llamando a la puerta de tus sueños, o si no, cometiendo allanamiento de morada. Colándome entre tus páginas, de ese libro que lees y desgastas, cada noche, ese que descansa, por el día, sobre tu mesilla, bajo tus gafas.

Y si todo esto te parece mal, entonces, por favor, dímelo, que me iré lejos, huiré, pero esta vez sin mirar atrás, de nuestras tantas, tantísimas, marañas.

Espiral

La mirabas. De arriba a abajo, haciendo pausas, para recorrer minuciosamente cada uno de sus recovecos, secretos, incluso sus complejos. Descaradamente. De eso no cabía duda, la cuestión es ... ¿Y tú? ¿te miraste en tu propio reflejo al menos una vez? Porque se te escapaba el amor a borbotones y a lo mejor, entre tanto, te perdiste en aquella espiral del espejo. Es sólo una probabilidad... pero por si acaso, buscaremos testigos, sacaremos fotos, escucharemos una y otra vez todas las cintas. Porque yo no te voy a dejar solo... Ni siquiera cuando el sol se ponga sobre la lente de tu cámara, y se nos caigan los recuerdos por el peso de la gravedad. No, eso tenlo claro. Vámonos de aquí. Yo te propongo Ibiza. Eso sí, de día. Porque paso de las noches borrosas y las pastillas en vena. Paso de perderme. Busquémonos. Fijo que al otro lado estaremos, sólo nos falta traspasar un poco de cristal. Nada más. Tú corre. Que yo volaré. No pienso parar. Eso seguro. Yo te daré la mano, tú preocúpate de no soltarme... Si levantas la vista, si andas un poco más, en el sentido contrario, y nadamos al llegar al final, a contracorriente... quizás encontremos las respuestas que buscabas, las piezas del puzzle, los sueños en baúles del recuerdo. Las ilusiones desorientadas a las que regalaremos brújulas. Bucearemos y rescataremos las señales olvidadas bajo el mar... Las estrellas, a estas alturas, se estremecen en tu espalda, inyectándote toda su luz. Y tal vez, por el camino, te cruces con la montaña de soluciones como en el final del periódico, la de los pasatiempos. Porque, ¿qué es la vida al final, si no un pasatiempo? Y ya que hablamos de tiempos, y de perderlo, y sumarlo, multiplicarlo para luego, finalmente, dividir, y restar sin parar... Mejor que nos sumamos juntos en esta multiplicación, dure lo que dure... y a ver qué encontramos. ¿No?
Vivir por vivir, soñando, bebiendo, fumando, seamos, sencillamente. Sólo eso. ¡Saltar! Correr, brillar... Sonreír y querer... Vibrar. Da igual lo demás. Confía en mí...

- Quítate las gafas de sol. -(que no veo a dónde miras) -.
- Paso. Ponte tú las tuyas, y así estamos en paz.
- (Sonrisa, mirada desafiante, mirada en proceso de conformarse, y más risas que hacen aún más grande la boca de ella).
- (Mirada al infinito y sonrisa de puntillas sobre los labios de él, el sol poniéndose sobre sus ojos).

- (minutos después) un silencio que dice a gritos "gracias" por entre los labios, incluso por los ojos atardecidos de él.
- Unos puntos suspensivos y unas cuantas caricias envueltas, en paquetes de kleenex, que escapan de los bolsillos de ella.

Y colorín colorado, le quitaron el final al punto, en un descuido.

Esto es Absolutamente Genial.

Extracto de la película "El lado oscuro del corazón"

No te salves, Mario Benedetti
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