29 dic. 2009

Fortuit

Se reencontró por fin con su alter-ego, más perdido y enredado que nunca. Ausente hasta decir basta. Transparente. Tanto que hasta sus propios latidos se resintieron por unos segundos. Y recordó, recordó tantas cosas que tuvo miedo, por una vez, del tiempo, que corre y la recorre, pero no como el viento: por entre la falda, sino más bien por todas partes, desde las comisuras de sus labios, jóvenes aún, a pesar de lo que otros parecen percibir.... hasta el último milímetro de sus uñas, pasando por el resquicio más recóndito de su cuerpo, de su alma... pero... ¿acaso existe un alma? se preguntaba ante el espejo, y su propio eco le hizo estremecerse, sus vellos se enfilaron, puntiagudos, ante un precipicio de millón y medio de dudas, las suyas, las de siempre, con más o menos arrugas junto a la boca, y también esas otras señales, que el reloj se empeña en ir regando por los cuerpos de ciertas personas... y se gira, y esquiva un coche, y un vuelo de un avión de papel de un niño pequeño, y piensa, y se ahoga entre los dedos de un año más que parece tocar fin doce campanadas después.

10 nov. 2009

Todo se hace mayor

Todo ha cambiado tanto desde que yo no estoy... que se me hace difícil recordar el primer porqué.

El caso es que ahora ya todo es Noviembre, y eso sí que permanece- y menos mal- dura y se estira en el tiempo. En el mío. Mi calendario de hojas caídas. Da igual el resto. Como que las hojas caigan y justo tú pases debajo del día en cuestión y una de ellas haga estremecer a tu ojo izquierdo, que se regaña independiente de tu cerebro. Me da tanto igual como que las gotas renieguen de mi piel y hasta de mi jersey cuando lo retuerzo al entrar a casa literalmente empapada y con la respiración entrecortada por correr, bailar y hasta gritar bajo la lluvia. Bajo tu lluvia. Tú, mientras tanto te tomas ese té bajo la lámpara, libro en mano. Me miras y dices tantas cosas sin abrir la boca que me ruborizo de ilusión. Bajo el prisma de una noche paralela. Un día prometido y un niño que mira perplejo, sentado en la acera. Recubierta, ajena a todo lo que la rodea, de lagunas inertes, de aquello que los egoístas no dejaron florecer. Y lo que lo hizo.



Todo se ha vuelto tan grande que ya no veo nada. Los años pasan por todos.

Aunque no consuele pensarlo. Saberte a mi lado que reconforta.

6 oct. 2009

Una historia de ¿amor?

Y dijo él:
"Vamos a contar mentiras tralará"

Y ella sacó de su bolso negro repleto hasta el último de sus minibolsillos (interiores y exteriores) una caja de tapones amarillos de esos de goma. Se los colocó y luego volvió a bucear en su universo personal de cosas desordenadas. Esta vez extrajo un lápiz y un papel. También un estuche de lápices de colores.
Él continuaba interpretando su papel cual actor recién consagrado, pero con tanto énfasis, que en determinadas partes, parecía uno de los más reconocidos. Oscar bajo el brazo incluido.
Ella pintó una cara feliz en su papel y la recortó a modo de careta.
Bajo la pintura, a estas alturas le costaba encontrarse.
Él se había perdido hacía años luz por el mismo camino.
Nadie cambió la bombilla cuando era el momento de hacerlo.
Ambos se preguntaban qué había sucedido, cúal fue el minuto en el que sus relojes se des-ajustaron.
Y sus horas ya no volvieron a ser las mismas.

Años después, se reencuentran sin tantos miedos a flor de piel. Con relojes nuevos, deseando ponerlos en hora a la vez.

Ave Fénix

Esta mañana, el resurgir del Ave Fénix se hizo eco en mi historia por un instante, me atrevería a decir incluso que se quedó corto. Fue como si de pronto tantas palas de tierra encolmadas y derramadas por sobre mi propio tejado, se esparcieran y luego, se fueran esfumando, granito tras granito... lenta y placenteramente de mi piel, antes cubierta, completamente embadurnada, amarrada cual sombrilla a la arena, anclada en un fondo agreste. Se disipaban, y lo hacían en forma de ondas, círculos concéntricos, que al final lo único que dejan tras de sí no es ni la sombra de lo que fue el último... al tiempo que el primero, ya tan lejano, sólo puede intentar recordar lo que significó su tiempo.

Como aquel beso tan fugaz que casi ni sentiste, cuando aún ni sabías que en los labios albergabas tanto, que decir, que sentir, que probar, que besar.

Como aquel verano entre las zarzas, aún con las heridas abiertas, sangrantes, y lo mucho que me marea ese color tan rojo-espeso, y sin relajar la sonrisa ni por una milésima de segundo. Como si en ello me fuera la vida, como si en ella estuviera la clave para que todo lo demás no dejara de ser más que el decorado. Como si los escenarios de la vida perdieran su efímera relevancia, como si no fueras más que mi espejo, en el que mi reflejo ganara bastante, para qué negarlo...

El caso es que de repente sentí que todo se tornaba algo menos oscuro que de costumbre, alguien prendió la luz...

A estas horas, aún me pregunto quién ...

11 sept. 2009

Lo mejor que podría pasarte

No te subas por las paredes si lo que te espera en lo más alto, no merece la pena. No saltes al vacío si justo abajo no te espera una confortable cama elástica, ni te vayas, si allí donde llegarás no está esa persona que sólo con respirar junto a tu piel consigue ese efecto que ninguna que conozcas o hayas conocido haya logrado primero. No ames si tu corazón es de esos que vienen adheridos al pecho, de esos perezosos que no se mueven, que no laten fuerte por no gastar energías... no cierres los ojos, si tras ellos no te espera eso en lo que piensas y no dejas de pensar en uno sólo de los segundos de tus días.

No permitas que tus lágrimas lleguen al río si no hay una barca sin horas, permanentemente, por si te cansas de nadar. No te vendas a la deriva, no firmes el contrato a menos que hayas leído bien la letra pequeña. No me busques si no esperas que te diga lo que no quieres oír, y te abrace minutos después. No sientas si ese sentimiento no consigue que sonrías todo el tiempo. No uses reloj, ni cuentes las horas, no sueñes si no es bonito, no desistas, ni dejes de desear si no alcanzas previamente aquello que deseaste alguna vez. Inténtalo, inténtalo todo, hasta que cuentes mil, una y otra vez, hasta que la cuenta se pierda por sí misma en su propia espiral inventada, no pierdas los estribos, ni los nervios, ni los papeles, porque quizás los necesites más de lo que crees. Ni tampoco, por favor y hazme caso, dejes de perderlos nunca.

No dejes de volar si estás vivo, más bien ponte unas gafas de esas de aviador o sin ellas y dedícate a mirar a todas partes, a tocar todo lo que te llame la atención, escuchar aquellas canciones que en algún momento, en otros vuelos, significaron tanto. Investiga hasta que sepas cómo huele lo que está por encima del cielo, y sobre todo, no bajes para poner los pies en la tierra si la situación no lo exige, si no es estrictamente necesario.

No te canses de estar, de ser, ni de correr, porque ese es el peor abismo de la nada en el que puedes caer, no caigas, y si lo haces, no olvides el manual de instrucciones para volver cuando quieras. Y si lo has olvidado, no te preocupes, porque me han dicho que está bien señalizado...

Si aún así, no dejas de sentir que todo esto ya lo has hecho y no dejas de tropezar con las mismas piedras, piensa que esto sólo es un resumen, y que probablemente signifique que no haces otra cosa que vivir sin parar, a pesar del camino y sus piedras, y eso es, sin duda alguna, lo mejor que podría pasarte.

26 ago. 2009

Veintiocho de agosto de dos mil nueve

Porque no sé vivir ya..., si no es contigo.
Y escribo el título en pequeñito, no sea que te lo vayas a creer más de la cuenta...

Después de mil historias derramadas sobre nuestras sábanas de margaritas negras y blancas..., y unos cuantos kilómetros más a la redonda...
Sólo puedo decir... que si no fuera porque en unas horas voy a verte otra vez, pensaría que esto es un sueño, y que nunca te conocí, en aquel garito mitad-turbio, mitad-representativo de la noche madrileña para muchos, hace algo más de un año. -Ya sabes, ningún abanico ha vuelto a significar tanto para mi, y eso que ni siquiera era mío... -Y que tampoco estamos donde estamos tras aquel NO que me estampaste, sutilmente (o quizás NO tanto), como respuesta, a través de tus labios justo entre las líneas de mis ganas...
Ya sabes, la distancia acaba con mi paciencia, y esto me viene de antes, no sé esperar, es como un círculo vicioso... Sin embargo, ahora mismo que te escribo esto, me siento como aquel 5 de agosto, cuando salí de "la eterna primavera", con destino: "gran ola de calor madrileña" muy poco llevadera, en un vuelo que se me hizo más largo que nunca, sin llegar a resentir mis alas, y eso que a estas alturas podría escribir un libro sobre aviones, prisas y aeropuertos. Ya sabes, sobre lo poquito que me gustan. Pero aquel día... Aquel día todo eso me parecía el mejor de los inventos... Atravesar aquella puerta, al cabo de algo más de dos horas, verte, al otro lado... con un cartel entre tus manos enmarcando una sonrisa pintada... que se me cotagiaba... Con un millón de besos envueltos, en papel de regalo, en tus bolsillos, y otros tantos repartidos por toda tu casa...

La verdad es que nunca lo esperé, nunca (te) esperé... y sin embargo llegaste. Con maletas incluidas, y te instalaste en mi vida (ya sé que te sonará paradójico, pero lo digo sólo metafóricamente)...
Ya sabes... no sé hasta qué punto las cosas renuncian a su condición de efímeras y me vuelvo loca intentando averiguarlo..., pero esta vez, esta vez no tengo otro objetivo que venderte y vender(me) el carpe diem de antaño, y si no lo consigo, siempre me quedarán esos instantes que guardo en un baúl, pero no de recuerdos, tú ocuparías demasiado espacio, demasiados baúles, y además: no quiero. Prefiero que nos bañemos, de presentes que no cesen de caer entre las gotas de lluvia, que nos empapen por dentro, y por fuera, que nos revistan la ropa, que nos tiñan los poros... todos los inviernos y veranos..., que nos llenemos de lunas oscuras, desnudos, cada verano..., que las flores sigan invadiendo nuestros sueños de todo el año, de cada uno de los años.

Porque te quiero, y confío en que esto no te parezca la mayor cursilada del mundo. Porque eres el motivo de mis días más felices y especiales, el causante de mi risa-tonta-ininterrumpida-infantil-y-completamente esclarecedora acerca de mi estado emocional. Porque eres tantas cosas ya... que... si sigo... quizás... te asustes, y salgas corriendo.

Gracias por todo esto y por lo que no te escribo, por lo que me dices y no, por lo que me besas.

23 ago. 2009

Cielo de Madrid, casi- noche de jueves.




Mis tardes se enrarecían aquel otoño rosado, las nubes se cuarteaban, y lo peor era que todas aquellas antenas me tapaban el sol... No me dieron tiempo a despedirle.
Como merecía.

Así te conocí...


... ¡y ahora eres una pantera!

Pérdidas afortunadas

Pierdo el equilibrio. Y me elevo, aunque luego caigo y recaigo sobre tus huecos. Y me hundo. Y quizás, lo peor es que me encanta. Adoro hundir mis pies en tu arena. Y mirarte de reojo cuando tú me miras. Y sonreírte descaradamente, y sonrojarme cuando, descalza, paso y repaso cada una de mis noches contigo.

Sin dejar huellas.

A destiempo, pero con tiempo.

Y contigo..., contigo.

Pierdo la noción del tiempo. Y me encuentro. Rodeada de tus dedos, empapada de tus sueños.

Vienes, y me encanta. Volver a sentir aquellas mariposas de seda cuando te veo, de lejos, entrando, recorres un tramo hacia mi, y todo me parece que se ralentiza, como si de un plano de una peli de Medem se tratara, pero no. Ahí estás tú, y suena tu música, Pink Floyd, David Bowie, o una mezcla con otros. Y toda esa efervescencia veraniega que me acaricia la espalda. Y subiendo, como escalofríos de agua salada.

Como tus noches a las mías aferradas.

Tela de araña


No sé cuántas nubes adornan tus cielos. Ni qué cantidad de formas pueden llegar a tener... No sé si tus soles alumbran lo suficiente, o si alguno se te habrá fundido, pero por si acaso, te presto unos míos, de los que están aún sin estrenar...

Confío en que lleves la cuenta de las veces que tiemblo, de frío-ausencia. Y de los fuegos que apagan tus tantas tormentas...
No sé si es el tiempo, los versos, o los días de invierno...
A estas alturas, el verano se va extinguiendo, y nosotros, sentados, enredados en una tela de araña, nos disponemos a ver el espectáculo sin hacer nada, sin mediar palabra, sin nosotros dentro.
Sólo carcasas de lo que fuimos. Un día. Personajes de un cuento...

22 ago. 2009

En llamas

La luna se vaciaba sobre mis llamas, al tiempo que tú, empapado, te vendías al sol por muy poco. El sol, a todas éstas, flirteaba conmigo...

"La noche es larga" - decías a las 8.00 a.m. Y a mi no me quedaban horas en el bolso. Sólo quería entregarme apasionadamente, y sin dudas, a mi almohada...

Todo empezó cuando el ruido infernal tocó su fin. O el mío... Paradójicamente las luces eran más fuertes que nunca, y de más colores. La bola plateada, central y giratoria, parecía correr más...

- ¿Bailamos?

- Está lloviendo...

- Es verano...

- (Silencios vestidos de sonrisas).

La vida en carrusel de esos de playa parece más leve... Los pájaros sobrevuelan mis campos de dudas plantadas que necesitan cada vez más agua para crecer, solamente, y menos mal, porque de abono ando escasa...

- ¿Bailamos?

Hace tiempo me robaron las gafas, y siempre invento excusas para no sustituirlas, porque no me siento preparada para empezar de nuevo con otras distintas. Ya me había acostumbrado a la perspectiva de aquellas... Así que ahora, en protesta, prefiero no ver nada...

- ¿Bailamos?

Me suelen llover mares encima cuando se me traban mis cientos de paraguas, que nunca tiro, por nostalgia, cada uno me recuerda algo, una historia diferente enganchada en cada varillaje desplegado, pero siempre se me rompen por el mismo sitio.

Siempre me dicen adiós.

No sé qué les hago...

- Bailamos.

Todo esto, entre otras cosas, se me pasaba por la cabeza, de ojos cerrados y labios irritados, de tantos besos que me dabas, aunque yo prefería pensar que era por todos esos que, aún así, echaba en falta. Me agarrabas. Sonaba nuestra canción.

"Siempre quieres más" - pensabas, y con razón. Mi cabeza se inundó de nubes y mi almohada se tiñó de rimmel, y yo abandonada a los brazos de Morfeo.

Aún así, tus manos aún me rodeaban las tantas bocanadas del humo de inciensos varios de mi habitación (que olvidé apagar, siempre me pasa, espero que no pase nada).

- ¿Bailamos? ...

6 ago. 2009

No todo es coser y cantar

Siento cómo una vez más se me entreabren las costuras de mi cuerpo, de mi pecho... por dentro, pero no me asusto, no me rasgo las vestiduras ni por un momento. Sólo sigo, sigo siendo abanderada de tus besos, como mi único remedio. Agarrándome a tu vela, y que nos lleve el viento.Me olvido de las posibles cicatrices y me entrego, a tus tantos peldaños agrietados, olvidados de mi olvido y tú... sin embargo, me cuelgas de las perchas del tiempo, para que me dé cuenta de que no siempre es todavía, pero entonces me enredo, y desciendo, de las nubes de tus cielos, y toco suelo. Para entender que no todos miramos por las mismas gafas el mundo. Que no todos usamos las mismas suelas de zapatos, y gracias a eso, no todos las llevamos igual de desgastadas, ni tan siquiera nuestros poros se llenan y vacían al mismo tiempo. Que tu aroma habla, y tus miradas atraviesan mi enrevesado armamento, mientras mis corazas se derriten al tiempo, que percibo todo esto. Mientras mis dedos se posan sobre tu pecho... por dentro... para notar si aún, a ti, te queda, escondida, callada, rasgada, alguna de tus costuras tantas veces remendadas.

Sueños

Hay quien sueña y quien no. Hay quien se atreve a hacerlo y quien prefiere abstenerse. No lo intentan por miedo a que sus sueños no lleguen a nada, o peor, que acaben en el cajón del olvido.
Hay quien sueña de noche y quien prefiere reservar tal tarea para el día…
Hay quienes creen en sus sueños y aprenden de ellos; y quienes los olvidan.
Hay quien viene al mundo con un sueño bajo el brazo, y quienes, carentes de ellos, los inventan a lo largo de sus días…
Hay quienes diseñan sueños, y otros se dedican a fabricarlos. Hay quienes los venden y quienes los compran. Incluso hay ciertas grandes superficies especializadas en ellos y los tienen de muchos tipos, en color y en blanco y negro, de todas las tallas, para muchas clases de personas, de todo el mundo, y para todo el mundo…Hacen ofertas y promociones, y tienen en cuenta los más y los menos vendidos. Hay sueños que se pueden contar y otros que es mejor que no... Hay sueños prohibidos, y traficantes de sueños…
Hay gente que vende sus propios sueños…, hay mercados de sueños de segunda mano, incluso, alguna vez, se puede tener la suerte de encontrar uno abandonado por la calle, o en un parque, o una playa…, o tal vez, junto a algún cubo de basura… Hay sueños ahogados y sueños a los que les salen alas, y vuelan.
Los hay dulces, y los hay amargos… también salados y otros sin sabor alguno.
Hay sueños que cobran vida… y hay sueños que no pasan de ser tales… Otros sueños mueren en el intento de que su vida merezca la pena…
Hay niños que sueñan con mundos maravillosos, y niños que no pueden llegar a imaginarlos, y se conforman con soñar con lo que sí han visto, lo que les rodea.
Hay quien conquista el mundo haciendo uso de sueños, y los hay que los desperdician por no saber qué hacer con estos.
Hay quien controla sus sueños y hay otros que se dejan controlar por ellos.
Hay sueños bonitos y sueños que cambian su nombre por el de pesadillas. Pero siempre sirven para algo… y aparecen por algo en nuestras vidas… los sueños son el alimento y el mayor aliciente del alma y del cuerpo…
Hay sueños que conforman las mismísimas herramientas de la felicidad… Sueños que se cumplen y sueños que no. Sueños que se transforman y sueños que se abandonan a la eternidad, que se afincan en nosotros y son fiel compañía por toda nuestra vida…
Hay sueños que duelen y sueños que calman nuestros dolores… Hay sueños del corazón y sueños que no saben de eso…Hay sueños con forma y sueños sin ella...

…Por todos los sueños que vagan por el mundo con o sin dueño... Porque el mundo es de los valientes que sueñan.

La vie

Días que pasan y pasean.

Vuelan y duermen... en el aire.

Y flotan en el mar... de saladas aguas con toques dulces y ácidos... al mismo tiempo.

Noches encharcadas; de mañanas irrelevantes.

A veces nada tiene pies ni cabeza.
A veces quema pensar... y hasta el pelo arde.
Y el humo ciega...

Miradas rebosantes de tiempos en barcos...
y nosotros,
simples náufragos de vidas de otros...

Aferrados al bote salvavidas.

5 ago. 2009

Para que lo sepas

... Sí, tú. Imprudente y atrevido.
Si te empeñas en desabrocharme los botones de mi inconstancia, no te prometo nada.
Si me olvidas por las mañanas, me duele la muñeca de notar tanto tictac, sin tu voz por ningún lado de mis persianas.
Si me regalas tu ausencia, el frío de mis noches consigue que me invadan, a tientas, los pingüinos, que conquisten mis sábanas.
Si en mis sueños yo soy una princesa (pero del s. XXI), y tú no dejas de ser mi rana encantada. Los besos no consiguen romper los conjuros... habrá que buscar nuevos métodos... y estrategias estudiadas.
Si me obligas a desenredarte las ganas, no me pongas a prueba ... ni me acaricies los gramos de cordura que guardaba, aunque sea para que no se celen; me gusta más cuando me hierves, me excitas y extiendes, entiendes, y ganas.
Si me retas, me desafías y, finalmente, pierdes... No me esperes levantado, donde siempre... porque no llegaré. Probablemente ya ande lejos, riéndome de nada, corriendo por tu espalda... pero desde lejos... sin tocarla. Soñando con tus labios sobre mis calas, y tal vez, llamando a la puerta de tus sueños, o si no, cometiendo allanamiento de morada. Colándome entre tus páginas, de ese libro que lees y desgastas, cada noche, ese que descansa, por el día, sobre tu mesilla, bajo tus gafas.

Y si todo esto te parece mal, entonces, por favor, dímelo, que me iré lejos, huiré, pero esta vez sin mirar atrás, de nuestras tantas, tantísimas, marañas.

Espiral

La mirabas. De arriba a abajo, haciendo pausas, para recorrer minuciosamente cada uno de sus recovecos, secretos, incluso sus complejos. Descaradamente. De eso no cabía duda, la cuestión es ... ¿Y tú? ¿te miraste en tu propio reflejo al menos una vez? Porque se te escapaba el amor a borbotones y a lo mejor, entre tanto, te perdiste en aquella espiral del espejo. Es sólo una probabilidad... pero por si acaso, buscaremos testigos, sacaremos fotos, escucharemos una y otra vez todas las cintas. Porque yo no te voy a dejar solo... Ni siquiera cuando el sol se ponga sobre la lente de tu cámara, y se nos caigan los recuerdos por el peso de la gravedad. No, eso tenlo claro. Vámonos de aquí. Yo te propongo Ibiza. Eso sí, de día. Porque paso de las noches borrosas y las pastillas en vena. Paso de perderme. Busquémonos. Fijo que al otro lado estaremos, sólo nos falta traspasar un poco de cristal. Nada más. Tú corre. Que yo volaré. No pienso parar. Eso seguro. Yo te daré la mano, tú preocúpate de no soltarme... Si levantas la vista, si andas un poco más, en el sentido contrario, y nadamos al llegar al final, a contracorriente... quizás encontremos las respuestas que buscabas, las piezas del puzzle, los sueños en baúles del recuerdo. Las ilusiones desorientadas a las que regalaremos brújulas. Bucearemos y rescataremos las señales olvidadas bajo el mar... Las estrellas, a estas alturas, se estremecen en tu espalda, inyectándote toda su luz. Y tal vez, por el camino, te cruces con la montaña de soluciones como en el final del periódico, la de los pasatiempos. Porque, ¿qué es la vida al final, si no un pasatiempo? Y ya que hablamos de tiempos, y de perderlo, y sumarlo, multiplicarlo para luego, finalmente, dividir, y restar sin parar... Mejor que nos sumamos juntos en esta multiplicación, dure lo que dure... y a ver qué encontramos. ¿No?
Vivir por vivir, soñando, bebiendo, fumando, seamos, sencillamente. Sólo eso. ¡Saltar! Correr, brillar... Sonreír y querer... Vibrar. Da igual lo demás. Confía en mí...

- Quítate las gafas de sol. -(que no veo a dónde miras) -.
- Paso. Ponte tú las tuyas, y así estamos en paz.
- (Sonrisa, mirada desafiante, mirada en proceso de conformarse, y más risas que hacen aún más grande la boca de ella).
- (Mirada al infinito y sonrisa de puntillas sobre los labios de él, el sol poniéndose sobre sus ojos).

- (minutos después) un silencio que dice a gritos "gracias" por entre los labios, incluso por los ojos atardecidos de él.
- Unos puntos suspensivos y unas cuantas caricias envueltas, en paquetes de kleenex, que escapan de los bolsillos de ella.

Y colorín colorado, le quitaron el final al punto, en un descuido.

18 jul. 2009

Sonrisas

Ante un silencio como aquel, sólo pude mirarte "de reojo" y bajar la mirada como si de una persecución se tratara, como si por exhibir rapidez de reflejos fuera a escaparme, como si tú, y yo, fuéramos a desaparecer por una milésima de segundo, y se acabara aquel momento, cuanto menos, incómodo...
Temblaba, sudaba y mi corazón hacía esfuerzos por salirse del pecho... mientras yo... ¿respiraba? o lo intentaba... eso sí, despacio, pensando que de repente, una aspiradora de enormes dimensiones me absorbería y devolvería más tarde a la arena del fondo del mar. O de algún lugar inhóspito cualquiera, o ..., donde fuera menos frente a ti. En este preciso instante tardío.
Mis ojos se tornaban cada vez más lejanos, y los tuyos, blindados. Mis dedos te apretaban a la par que mis brazos te rodeaban..., en mi mente, claro. Mis dedos físicos estaban completamente paralizados tras la tela de los bolsillos de mis vaqueros desteñidos y rasgados. Aquellos que tanto me gustaron cuando los vi en esta misma tienda... De pronto los recuerdos duelen. Y miro la puerta.
Quizás sólo quería esfumarme. Estar a salvo. Y tú... ¿tú? No tengo ni idea... Tú seguías siendo, de alguna manera, aquel crío del jardín de infancia con ojos verdes y un pañuelo de tela que salía de tu bolsillo... Con los ojos rojos y tan hinchados que no podías cerrarlos... Aquel que luego pasó de hacerse pis sobre unos pantalones rosados, a llevar el pelo largo y enredado. Y tras él, tus ojos. Tal vez hinchados...
Y un cigarrillo que estabas a punto de encender, entre tus dedos.
Lo cierto es que no sé en qué momento sucedió, pero el caso es que me giré y al volver a la misma posición, ya no estabas. Entonces no sé si me alegré o no tanto... Y al salir del comercio, justo en la puerta, una margarita deshojada reposaba sobre el tercer escalón de salida y no pude evitar sonreír, al ver cómo un niño la sujetaba entre sus dedos, un niño con los ojos más verdes que había visto, o tal vez sólo fuera un efecto visual derivado del contraste con el rojo de la hinchazón de sus ojos... En su otra mano, un pañuelo de tela sucio...
Dos metros a su izquierda, una niña que saltaba y hacía de todo con tal de hacerle reír.
Y más sonrisas.

2 feb. 2009

Para ti

Un día de tu vida, o tu vida en un día. Un arcoiris que seduce desde rascacielos hasta una arboleda de algún pueblo perdido... o no tanto. Muchos colores que se expanden y contraen consecutivamente,de forma involuntaria, quizás...

Una buena mano de cartas, una tarde de febrero, una sonrisa con dedicatoria, un sentimiento efervescente, un sueño bonito y recurrente que retuerce mis noches, una canción: cada nota, un recuerdo, tú en mi cabeza, el reloj que no se cansa de correr, el tiempo difuminado, saber lo que piensas, y querer saber más, un cuento de esos de hadas y duendes, finales alternativos, futuros inciertos y pasados imperfectos...

Volar alto contigo siempre me hace sentir que el cielo está más cerca. Es como si la cámara lenta se adueñara de todos mis planos. Como si querer(te) bastara y sobrara para conseguir el resto.

Por eso mis palabras, y las que no escribo, para decirte todo lo que a veces no hago, para gritarte por escrito que ya no sé cómo decirte que este tiempo contigo ha sido el más especial de los vividos.

Arte y publicidad





















Oliviero Toscani, el creativo más polémico, desde mi punto de vista, del mundo publicitario actual.

Archiconocido por sus trabajos para la marca Benetton. También por la controversia que trajo aquella campaña contra la anorexia que seguro que todos recordarán.

Toscani, transgresor, diferente, precedente, quizás..., uno de los grandes, se mire por donde se mire, porque ha conseguido lo que pocos: dejar su "marca" impresa en cada uno de sus trabajos, a veces duros, de un extremo realismo que no deja de poner los pelos de punta a aquel que lo contemple, a pesar del paso del tiempo, a pesar de sus detractores, a pesar de los pesares.
En una época en la que se apuesta por algo distinto, por el "respeto", por mantenerse más al margen que él. Hoy en día la publicidad parece optar por otras vías, unas más seguras, más leves. Intentar que nadie se sienta ofendido.
Él cree que es mejor mostrarlo todo. Aunque hay quien opina que siempre es más acertado guardarse la peor parte.
¿Ustedes qué opinan?

Esto es Absolutamente Genial.

Extracto de la película "El lado oscuro del corazón"

No te salves, Mario Benedetti
Se ha producido un error en este gadget.