29 dic 2009
Fortuit
10 nov 2009
Todo se hace mayor
El caso es que ahora ya todo es Noviembre, y eso sí que permanece- y menos mal- dura y se estira en el tiempo. En el mío. Mi calendario de hojas caídas. Da igual el resto. Como que las hojas caigan y justo tú pases debajo del día en cuestión y una de ellas haga estremecer a tu ojo izquierdo, que se regaña independiente de tu cerebro. Me da tanto igual como que las gotas renieguen de mi piel y hasta de mi jersey cuando lo retuerzo al entrar a casa literalmente empapada y con la respiración entrecortada por correr, bailar y hasta gritar bajo la lluvia. Bajo tu lluvia. Tú, mientras tanto te tomas ese té bajo la lámpara, libro en mano. Me miras y dices tantas cosas sin abrir la boca que me ruborizo de ilusión. Bajo el prisma de una noche paralela. Un día prometido y un niño que mira perplejo, sentado en la acera. Recubierta, ajena a todo lo que la rodea, de lagunas inertes, de aquello que los egoístas no dejaron florecer. Y lo que sí lo hizo.
Todo se ha vuelto tan grande que ya no veo nada. Los años pasan por todos.
Aunque no consuele pensarlo. Saberte a mi lado sí que reconforta.
6 oct 2009
Una historia de ¿amor?
Y ella sacó de su bolso negro repleto hasta el último de sus minibolsillos (interiores y exteriores) una caja de tapones amarillos de esos de goma. Se los colocó y luego volvió a bucear en su universo personal de cosas desordenadas. Esta vez extrajo un lápiz y un papel. También un estuche de lápices de colores.
Él continuaba interpretando su papel cual actor recién consagrado, pero con tanto énfasis, que en determinadas partes, parecía uno de los más reconocidos. Oscar bajo el brazo incluido.
Ella pintó una cara feliz en su papel y la recortó a modo de careta.
Bajo la pintura, a estas alturas le costaba encontrarse.
Él se había perdido hacía años luz por el mismo camino.
Nadie cambió la bombilla cuando era el momento de hacerlo.
Ambos se preguntaban qué había sucedido, cúal fue el minuto en el que sus relojes se des-ajustaron.
Y sus horas ya no volvieron a ser las mismas.
Años después, se reencuentran sin tantos miedos a flor de piel. Con relojes nuevos, deseando ponerlos en hora a la vez.
Ave Fénix
Como aquel beso tan fugaz que casi ni sentiste, cuando aún ni sabías que en los labios albergabas tanto, que decir, que sentir, que probar, que besar.
Como aquel verano entre las zarzas, aún con las heridas abiertas, sangrantes, y lo mucho que me marea ese color tan rojo-espeso, y sin relajar la sonrisa ni por una milésima de segundo. Como si en ello me fuera la vida, como si en ella estuviera la clave para que todo lo demás no dejara de ser más que el decorado. Como si los escenarios de la vida perdieran su efímera relevancia, como si tú no fueras más que mi espejo, en el que mi reflejo ganara bastante, para qué negarlo...
El caso es que de repente sentí que todo se tornaba algo menos oscuro que de costumbre, alguien prendió la luz...
A estas horas, aún me pregunto quién ...
2 oct 2009
11 sept 2009
Lo mejor que podría pasarte
No permitas que tus lágrimas lleguen al río si no hay una barca sin horas, permanentemente, por si te cansas de nadar. No te vendas a la deriva, no firmes el contrato a menos que hayas leído bien la letra pequeña. No me busques si no esperas que te diga lo que no quieres oír, y te abrace minutos después. No sientas si ese sentimiento no consigue que sonrías todo el tiempo. No uses reloj, ni cuentes las horas, no sueñes si no es bonito, no desistas, ni dejes de desear si no alcanzas previamente aquello que deseaste alguna vez. Inténtalo, inténtalo todo, hasta que cuentes mil, una y otra vez, hasta que la cuenta se pierda por sí misma en su propia espiral inventada, no pierdas los estribos, ni los nervios, ni los papeles, porque quizás los necesites más de lo que crees. Ni tampoco, por favor y hazme caso, dejes de perderlos nunca.
No dejes de volar si estás vivo, más bien ponte unas gafas de esas de aviador o sin ellas y dedícate a mirar a todas partes, a tocar todo lo que te llame la atención, escuchar aquellas canciones que en algún momento, en otros vuelos, significaron tanto. Investiga hasta que sepas cómo huele lo que está por encima del cielo, y sobre todo, no bajes para poner los pies en la tierra si la situación no lo exige, si no es estrictamente necesario.
No te canses de estar, de ser, ni de correr, porque ese es el peor abismo de la nada en el que puedes caer, no caigas, y si lo haces, no olvides el manual de instrucciones para volver cuando quieras. Y si lo has olvidado, no te preocupes, porque me han dicho que está bien señalizado...
Si aún así, no dejas de sentir que todo esto ya lo has hecho y no dejas de tropezar con las mismas piedras, piensa que esto sólo es un resumen, y que probablemente signifique que no haces otra cosa que vivir sin parar, a pesar del camino y sus piedras, y eso es, sin duda alguna, lo mejor que podría pasarte.
26 ago 2009
Veintiocho de agosto de dos mil nueve
Porque no sé vivir ya..., si no es contigo.
Y escribo el título en pequeñito, no sea que te lo vayas a creer más de la cuenta...
Después de mil historias derramadas sobre nuestras sábanas de margaritas negras y blancas..., y unos cuantos kilómetros más a la redonda...
Sólo puedo decir... que si no fuera porque en unas horas voy a verte otra vez, pensaría que esto es un sueño, y que nunca te conocí, en aquel garito mitad-turbio, mitad-representativo de la noche madrileña para muchos, hace algo más de un año. -Ya sabes, ningún abanico ha vuelto a significar tanto para mi, y eso que ni siquiera era mío... -Y que tampoco estamos donde estamos tras aquel NO que me estampaste, sutilmente (o quizás NO tanto), como respuesta, a través de tus labios justo entre las líneas de mis ganas...
Ya sabes, la distancia acaba con mi paciencia, y esto me viene de antes, no sé esperar, es como un círculo vicioso... Sin embargo, ahora mismo que te escribo esto, me siento como aquel 5 de agosto, cuando salí de "la eterna primavera", con destino: "gran ola de calor madrileña" muy poco llevadera, en un vuelo que se me hizo más largo que nunca, sin llegar a resentir mis alas, y eso que a estas alturas podría escribir un libro sobre aviones, prisas y aeropuertos. Ya sabes, sobre lo poquito que me gustan. Pero aquel día... Aquel día todo eso me parecía el mejor de los inventos... Atravesar aquella puerta, al cabo de algo más de dos horas, verte, al otro lado... con un cartel entre tus manos enmarcando una sonrisa pintada... que se me cotagiaba... Con un millón de besos envueltos, en papel de regalo, en tus bolsillos, y otros tantos repartidos por toda tu casa...
La verdad es que nunca lo esperé, nunca (te) esperé... y sin embargo llegaste. Con maletas incluidas, y te instalaste en mi vida (ya sé que te sonará paradójico, pero lo digo sólo metafóricamente)...
Ya sabes... no sé hasta qué punto las cosas renuncian a su condición de efímeras y me vuelvo loca intentando averiguarlo..., pero esta vez, esta vez no tengo otro objetivo que venderte y vender(me) el carpe diem de antaño, y si no lo consigo, siempre me quedarán esos instantes que guardo en un baúl, pero no de recuerdos, tú ocuparías demasiado espacio, demasiados baúles, y además: no quiero. Prefiero que nos bañemos, de presentes que no cesen de caer entre las gotas de lluvia, que nos empapen por dentro, y por fuera, que nos revistan la ropa, que nos tiñan los poros... todos los inviernos y veranos..., que nos llenemos de lunas oscuras, desnudos, cada verano..., que las flores sigan invadiendo nuestros sueños de todo el año, de cada uno de los años.
Porque te quiero, y confío en que esto no te parezca la mayor cursilada del mundo. Porque eres el motivo de mis días más felices y especiales, el causante de mi risa-tonta-ininterrumpida-infantil-y-completamente esclarecedora acerca de mi estado emocional. Porque eres tantas cosas ya... que... si sigo... quizás... te asustes, y salgas corriendo.
Gracias por todo esto y por lo que no te escribo, por lo que me dices y no, por lo que me besas.
23 ago 2009
Cielo de Madrid, casi- noche de jueves.
Pérdidas afortunadas
Pierdo el equilibrio. Y me elevo, aunque luego caigo y recaigo sobre tus huecos. Y me hundo. Y quizás, lo peor es que me encanta. Adoro hundir mis pies en tu arena. Y mirarte de reojo cuando tú me miras. Y sonreírte descaradamente, y sonrojarme cuando, descalza, paso y repaso cada una de mis noches contigo.
Sin dejar huellas.
A destiempo, pero con tiempo.
Y contigo..., contigo.
Pierdo la noción del tiempo. Y me encuentro. Rodeada de tus dedos, empapada de tus sueños.
Vienes, y me encanta. Volver a sentir aquellas mariposas de seda cuando te veo, de lejos, entrando, recorres un tramo hacia mi, y todo me parece que se ralentiza, como si de un plano de una peli de Medem se tratara, pero no. Ahí estás tú, y suena tu música, Pink Floyd, David Bowie, o una mezcla con otros. Y toda esa efervescencia veraniega que me acaricia la espalda. Y subiendo, como escalofríos de agua salada.
Como tus noches a las mías aferradas.Tela de araña
No sé cuántas nubes adornan tus cielos. Ni qué cantidad de formas pueden llegar a tener... No sé si tus soles alumbran lo suficiente, o si alguno se te habrá fundido, pero por si acaso, te presto unos míos, de los que están aún sin estrenar...
Confío en que lleves la cuenta de las veces que tiemblo, de frío-ausencia. Y de los fuegos que apagan tus tantas tormentas...
No sé si es el tiempo, los versos, o los días de invierno...
A estas alturas, el verano se va extinguiendo, y nosotros, sentados, enredados en una tela de araña, nos disponemos a ver el espectáculo sin hacer nada, sin mediar palabra, sin nosotros dentro.
Sólo carcasas de lo que fuimos. Un día. Personajes de un cuento...
22 ago 2009
En llamas
La luna se vaciaba sobre mis llamas, al tiempo que tú, empapado, te vendías al sol por muy poco. El sol, a todas éstas, flirteaba conmigo...
"La noche es larga" - decías a las 8.00 a.m. Y a mi no me quedaban horas en el bolso. Sólo quería entregarme apasionadamente, y sin dudas, a mi almohada...
Todo empezó cuando el ruido infernal tocó su fin. O el mío... Paradójicamente las luces eran más fuertes que nunca, y de más colores. La bola plateada, central y giratoria, parecía correr más...
- ¿Bailamos?
- Está lloviendo...
- Es verano...
- (Silencios vestidos de sonrisas).
La vida en carrusel de esos de playa parece más leve... Los pájaros sobrevuelan mis campos de dudas plantadas que necesitan cada vez más agua para crecer, solamente, y menos mal, porque de abono ando escasa...
- ¿Bailamos?
Hace tiempo me robaron las gafas, y siempre invento excusas para no sustituirlas, porque no me siento preparada para empezar de nuevo con otras distintas. Ya me había acostumbrado a la perspectiva de aquellas... Así que ahora, en protesta, prefiero no ver nada...
- ¿Bailamos?
Me suelen llover mares encima cuando se me traban mis cientos de paraguas, que nunca tiro, por nostalgia, cada uno me recuerda algo, una historia diferente enganchada en cada varillaje desplegado, pero siempre se me rompen por el mismo sitio.
Siempre me dicen adiós.
No sé qué les hago...
- Bailamos.
Todo esto, entre otras cosas, se me pasaba por la cabeza, de ojos cerrados y labios irritados, de tantos besos que me dabas, aunque yo prefería pensar que era por todos esos que, aún así, echaba en falta. Me agarrabas. Sonaba nuestra canción.
"Siempre quieres más" - pensabas, y con razón. Mi cabeza se inundó de nubes y mi almohada se tiñó de rimmel, y yo abandonada a los brazos de Morfeo.
Aún así, tus manos aún me rodeaban las tantas bocanadas del humo de inciensos varios de mi habitación (que olvidé apagar, siempre me pasa, espero que no pase nada).
- ¿Bailamos? ...
6 ago 2009
No todo es coser y cantar
Sueños
Hay quien sueña y quien no. Hay quien se atreve a hacerlo y quien prefiere abstenerse. No lo intentan por miedo a que sus sueños no lleguen a nada, o peor, que acaben en el cajón del olvido.
Hay quien sueña de noche y quien prefiere reservar tal tarea para el día…
Hay quienes creen en sus sueños y aprenden de ellos; y quienes los olvidan.
Hay quien viene al mundo con un sueño bajo el brazo, y quienes, carentes de ellos, los inventan a lo largo de sus días…
Hay quienes diseñan sueños, y otros se dedican a fabricarlos. Hay quienes los venden y quienes los compran. Incluso hay ciertas grandes superficies especializadas en ellos y los tienen de muchos tipos, en color y en blanco y negro, de todas las tallas, para muchas clases de personas, de todo el mundo, y para todo el mundo…Hacen ofertas y promociones, y tienen en cuenta los más y los menos vendidos. Hay sueños que se pueden contar y otros que es mejor que no... Hay sueños prohibidos, y traficantes de sueños…
Hay gente que vende sus propios sueños…, hay mercados de sueños de segunda mano, incluso, alguna vez, se puede tener la suerte de encontrar uno abandonado por la calle, o en un parque, o una playa…, o tal vez, junto a algún cubo de basura… Hay sueños ahogados y sueños a los que les salen alas, y vuelan.
Los hay dulces, y los hay amargos… también salados y otros sin sabor alguno.
Hay sueños que cobran vida… y hay sueños que no pasan de ser tales… Otros sueños mueren en el intento de que su vida merezca la pena…
Hay niños que sueñan con mundos maravillosos, y niños que no pueden llegar a imaginarlos, y se conforman con soñar con lo que sí han visto, lo que les rodea.
Hay quien conquista el mundo haciendo uso de sueños, y los hay que los desperdician por no saber qué hacer con estos.
Hay quien controla sus sueños y hay otros que se dejan controlar por ellos.
Hay sueños bonitos y sueños que cambian su nombre por el de pesadillas. Pero siempre sirven para algo… y aparecen por algo en nuestras vidas… los sueños son el alimento y el mayor aliciente del alma y del cuerpo…
Hay sueños que conforman las mismísimas herramientas de la felicidad… Sueños que se cumplen y sueños que no. Sueños que se transforman y sueños que se abandonan a la eternidad, que se afincan en nosotros y son fiel compañía por toda nuestra vida…
Hay sueños que duelen y sueños que calman nuestros dolores… Hay sueños del corazón y sueños que no saben de eso…Hay sueños con forma y sueños sin ella...
…Por todos los sueños que vagan por el mundo con o sin dueño... Porque el mundo es de los valientes que sueñan.
La vie
Días que pasan y pasean.
Vuelan y duermen... en el aire.
Y flotan en el mar... de saladas aguas con toques dulces y ácidos... al mismo tiempo.
Noches encharcadas; de mañanas irrelevantes.
A veces nada tiene pies ni cabeza.
A veces quema pensar... y hasta el pelo arde.
Y el humo ciega...
Miradas rebosantes de tiempos en barcos...
y nosotros,
simples náufragos de vidas de otros...
Aferrados al bote salvavidas.
5 ago 2009
Para que lo sepas
Si te empeñas en desabrocharme los botones de mi inconstancia, no te prometo nada.
Si me olvidas por las mañanas, me duele la muñeca de notar tanto tictac, sin tu voz por ningún lado de mis persianas.
Si me regalas tu ausencia, el frío de mis noches consigue que me invadan, a tientas, los pingüinos, que conquisten mis sábanas.
Si en mis sueños yo soy una princesa (pero del s. XXI), y tú no dejas de ser mi rana encantada. Los besos no consiguen romper los conjuros... habrá que buscar nuevos métodos... y estrategias estudiadas.
Si me obligas a desenredarte las ganas, no me pongas a prueba ... ni me acaricies los gramos de cordura que guardaba, aunque sea para que no se celen; me gusta más cuando me hierves, me excitas y extiendes, entiendes, y ganas.
Si me retas, me desafías y, finalmente, pierdes... No me esperes levantado, donde siempre... porque no llegaré. Probablemente ya ande lejos, riéndome de nada, corriendo por tu espalda... pero desde lejos... sin tocarla. Soñando con tus labios sobre mis calas, y tal vez, llamando a la puerta de tus sueños, o si no, cometiendo allanamiento de morada. Colándome entre tus páginas, de ese libro que lees y desgastas, cada noche, ese que descansa, por el día, sobre tu mesilla, bajo tus gafas.
Y si todo esto te parece mal, entonces, por favor, dímelo, que me iré lejos, huiré, pero esta vez sin mirar atrás, de nuestras tantas, tantísimas, marañas.
Espiral
Vivir por vivir, soñando, bebiendo, fumando, seamos, sencillamente. Sólo eso. ¡Saltar! Correr, brillar... Sonreír y querer... Vibrar. Da igual lo demás. Confía en mí...
- Quítate las gafas de sol. -(que no veo a dónde miras) -.
- Paso. Ponte tú las tuyas, y así estamos en paz.
- (Sonrisa, mirada desafiante, mirada en proceso de conformarse, y más risas que hacen aún más grande la boca de ella).
- (Mirada al infinito y sonrisa de puntillas sobre los labios de él, el sol poniéndose sobre sus ojos).
- (minutos después) un silencio que dice a gritos "gracias" por entre los labios, incluso por los ojos atardecidos de él.
- Unos puntos suspensivos y unas cuantas caricias envueltas, en paquetes de kleenex, que escapan de los bolsillos de ella.
Y colorín colorado, le quitaron el final al punto, en un descuido.
18 jul 2009
Sonrisas
Temblaba, sudaba y mi corazón hacía esfuerzos por salirse del pecho... mientras yo... ¿respiraba? o lo intentaba... eso sí, despacio, pensando que de repente, una aspiradora de enormes dimensiones me absorbería y devolvería más tarde a la arena del fondo del mar. O de algún lugar inhóspito cualquiera, o ..., donde fuera menos frente a ti. En este preciso instante tardío.
Mis ojos se tornaban cada vez más lejanos, y los tuyos, blindados. Mis dedos te apretaban a la par que mis brazos te rodeaban..., en mi mente, claro. Mis dedos físicos estaban completamente paralizados tras la tela de los bolsillos de mis vaqueros desteñidos y rasgados. Aquellos que tanto me gustaron cuando los vi en esta misma tienda... De pronto los recuerdos duelen. Y miro la puerta.
Quizás sólo quería esfumarme. Estar a salvo. Y tú... ¿tú? No tengo ni idea... Tú seguías siendo, de alguna manera, aquel crío del jardín de infancia con ojos verdes y un pañuelo de tela que salía de tu bolsillo... Con los ojos rojos y tan hinchados que no podías cerrarlos... Aquel que luego pasó de hacerse pis sobre unos pantalones rosados, a llevar el pelo largo y enredado. Y tras él, tus ojos. Tal vez hinchados...
Y un cigarrillo que estabas a punto de encender, entre tus dedos.
Lo cierto es que no sé en qué momento sucedió, pero el caso es que me giré y al volver a la misma posición, ya no estabas. Entonces no sé si me alegré o no tanto... Y al salir del comercio, justo en la puerta, una margarita deshojada reposaba sobre el tercer escalón de salida y no pude evitar sonreír, al ver cómo un niño la sujetaba entre sus dedos, un niño con los ojos más verdes que había visto, o tal vez sólo fuera un efecto visual derivado del contraste con el rojo de la hinchazón de sus ojos... En su otra mano, un pañuelo de tela sucio...
Dos metros a su izquierda, una niña que saltaba y hacía de todo con tal de hacerle reír.
Y más sonrisas.
2 feb 2009
Para ti
Una buena mano de cartas, una tarde de febrero, una sonrisa con dedicatoria, un sentimiento efervescente, un sueño bonito y recurrente que retuerce mis noches, una canción: cada nota, un recuerdo, tú en mi cabeza, el reloj que no se cansa de correr, el tiempo difuminado, saber lo que piensas, y querer saber más, un cuento de esos de hadas y duendes, finales alternativos, futuros inciertos y pasados imperfectos...
Volar alto contigo siempre me hace sentir que el cielo está más cerca. Es como si la cámara lenta se adueñara de todos mis planos. Como si querer(te) bastara y sobrara para conseguir el resto.
Por eso mis palabras, y las que no escribo, para decirte todo lo que a veces no hago, para gritarte por escrito que ya no sé cómo decirte que este tiempo contigo ha sido el más especial de los vividos.
Arte y publicidad

Archiconocido por sus trabajos para la marca Benetton. También por la controversia que trajo aquella campaña contra la anorexia que seguro que todos recordarán.
Toscani, transgresor, diferente, precedente, quizás..., uno de los grandes, se mire por donde se mire, porque ha conseguido lo que pocos: dejar su "marca" impresa en cada uno de sus trabajos, a veces duros, de un extremo realismo que no deja de poner los pelos de punta a aquel que lo contemple, a pesar del paso del tiempo, a pesar de sus detractores, a pesar de los pesares.
En una época en la que se apuesta por algo distinto, por el "respeto", por mantenerse más al margen que él. Hoy en día la publicidad parece optar por otras vías, unas más seguras, más leves. Intentar que nadie se sienta ofendido.
Él cree que es mejor mostrarlo todo. Aunque hay quien opina que siempre es más acertado guardarse la peor parte.
¿Ustedes qué opinan?