28 dic 2011
Mover ficha
23 dic 2011
Y de repente
Allí estabas tú. Sentado, aislado, inmóvil, en silencio... y extremadamente relajado – o eso creía yo-. Esbozabas aquella leve sonrisa – imperceptible para el resto - que sólo yo fui capaz de advertir, por casualidad…Te miraba y no te dabas cuenta – o eso pensaba yo-.
Allí estaba yo. Sentada, rodeada de gente, de paisajes en movimiento, de sonidos, de colores… y muy nerviosa – o eso debía parecerle al que me mirara durante más de dos segundos -. No fui capaz de quitarte la vista de encima ni por un momento. Y tú no te percataste de mi presencia – o eso creí (o quise creer) yo-.
Te movías, y te girabas disimuladamente… ¿Por qué no me miras directamente y te ahorras tantos esfuerzos por pasar desapercibido ante mi? – me preguntaba yo, continuamente-.
Yo ya me iba, pero… me bastó verte, reconocerte… o creer verte, para pensármelo dos veces y quedarme allí, en mi posición durante algunos instantes más… Observándote.
Muchos pensamientos en un solo momento. Por una parte deseaba que te giraras de nuevo, a pesar de que me dejarías, por segunda vez, de piedra, y por otra parte, rogaba porque no lo hicieras, por pasar, en esta ocasión, desapercibida ante ti. Y lo hice… O tal vez no. Simplemente preferí no darme cuenta, no estar segura de si lo hice.
Fue un momento casi perfecto. Y digo casi porque todo en la vida es casi. Nada es completamente nada. Todo es relativo y casi nada es todo, no por completo… Así que igual, como otras veces, quizás, aquel no fueras tú, o sí… Podrías haber sido tan sólo la silueta de quien yo creía que eras, lo que yo esperaba que fueras, o quien quería que fueras… No lo sé. O sí… ¿Quién lo sabe? Yo sí, desde luego. Pero quizás preferiría no saberlo… La pregunta es ¿Quién eres tú? ¿Estabas allí? Y, sobre todo, ¿quieres ser quien quiero que seas? Si tu respuesta es sí, seguramente te diré que ya no quiero que seas quien quería que fueses, que ya no. Pero si dices que no, seguiré deseando que lo seas con todas mis fuerzas, desde aquí, inmóvil, en silencio y muy relajada…
¿Quieres acercarte?
Redirijo mi mirada a la página de la que nunca debió separarse.
La levanto y tú ya no estás. Tu asiento ya está vacío.
Comienzo a andar y comprendo que has desaparecido. Te has esfumado y ya no puedo hacer nada… ¿O sí? No voy a echar a correr detrás de ti. No sé si merecería la pena. Y ya he corrido en otras ocasiones sin que mereciera la pena. Además, lo dudo. Ni se me pasaría por la cabeza poner nada en riesgo por simple curiosidad...
Tu mirada se cruza con la mía, allí, a lo lejos.
Tú bajabas. Yo subía. Nos cruzamos. No eras tú. No era yo. Éramos otros en aquel momento. Dos de la multitud. Dos más. Las escaleras mecánicas con su monótono movimiento hacían su trabajo colocando a cada cual en su lugar.
Desapareces de nuevo, esta vez dejando detrás de ti sólo un metro a gran velocidad. Lo vi tras bajar por donde bajaste.
Volví a subir. Seguía sin ser yo. Ni siquiera era la yo de antes. No podía serlo tras haber bajado y vuelto a subir. Aunque no corrí en ningún momento, ahora todo era diferente.
Y de repente, yo.
20 dic 2011
El dinero no lo es todo
Y dejarse hacer por el sol con la piel de sal hasta arriba. Y las heridas cerradas a cal y canto. Dejar atrás todo ese frío contenido, según avanza el avión, con destino 'la navidad más cálida que se te ocurra'. Y si se te ocurre una mejor seguro que te devuelven el dinero. O al menos todas y cada una de las expectativas invertidas.
Es tiempo de volver. De reencuentros y risas que resurgen años más tarde, con alguna que otra línea de más enmarcándolas, pero con toda esa fuerza, y su consecuente dolor de tripa, que implica volver a ver a esas personas expertas en arrancártelas. Al precio que sea.
El tiempo se hace de rogar siempre, pero a veces merece la pena. Tanto que hasta los aviones de vuelta son dulces, y las nubes, de algodón de azúcar. Rosadas y blanditas. Y te pringas, vaya que te pringas, pero da igual, porque llegar con los labios rosa no tiene precio.
Irte con la maleta que, aunque pese siempre una tonelada, das fe de que va vacía (de tiempo), pero llena de huecos para llenarlos de momentos de esos que hacen que todo lo demás haya merecido la pena. Y que, luego, una vez llegas, y estás en pleno clímax de pereza para deshacerla, te dan ese subidón, esa sensación genial que se te agarra y te dejas. Vaya que te dejas...
Y aunque cortito, todo llega, todo pasa, y vuelve. Y volvemos. Y revolvemos tiempos y espacios. Moldeamos distancias a nuestro antojo. Y nos volvemos locos con los aquí y los allí. Y se nos entremezclan prioridades y ganas. Alegrías y penas. Nostalgias y dudas. Navidad y realidad.
Y es que el placer de deshacerse de los hilos de la rutina es la sensación más maravillosa del mundo. Y no se compra con dinero. Sino con otra cosa mucho menos material, y más compleja.
13 nov 2011
12 sept 2011
Buzones anónimos
Y otro en el mapa que guardabas en tu bolsillo
de aquel pantalón vaquero rasgado.
En ese, no en otro
Que sabes que si no
me pierdo.
Y ese día, seguro,
que me quedo sin cobertura
tan sólo
para que vengas a por mi
Y verte
y que me lleves.
A ese lugar indicado
hace tanto
que se nos haya olvidado
el momento
menos esperado
tal vez por tanto esperar.
Se habrá ido a por tabaco
o a buscar aparcamiento
en algún lugar cerrado ya
a cal y canto
y no nos quedará otra que
reinventárnoslo
sin saberlo
al mismo tiempo.
Porque ahí sigue
compuesta y con más miedo
que nunca
la razón
para volver
volviendo
a devolver(nos)
los sueños.
En cartas extraviadas
en los buzones
tan nuestros
que, por tener,
no tienen
ni nuestros datos
puestos.
Voluntariamente anónimos.
Propiamente independizados
Extrañamente cuerdos.
10 sept 2011
Un déjà vu con pruebas
Líneas, colores y figuras geométicas que se empeñan en rellenar mis espacios. Blancos, vacíos y neutros. Derramando tinta hasta que se me empapen los bordes y me colme de esperar. Pero sin perder la esperanza. Aunque a veces cueste, incluso duela. Un poco...
Correr las cortinas mañana con sueño de más, y heridas de menos. Para que el sol se me expanda por toda la habitación y cubra y recubra la casa. Me encanta cómo lo hace, a sus anchas...
Todo parece resumirse a una vez más a coger aire, hinchar mis pulmones de nuevo, para volver a echar a correr hasta el último resquicio que me quede dentro... Y lo demás... Da menos que más.
Hoy soy un poco más libre que ayer.
Próximamente: el paraíso...
Nota: Porque mi vida se puede representar sobre un lienzo como un montón de círculos. Algunos enlazados entre sí y otros algo más dispersos. No deja de pasárseme ante mi unos minutos de 'Los amantes del círculo polar' al hacer esta reflexión. Y es que nada lo definiría mejor. Es tan aplicable a mi realidad actual, que asusta. Un déjà vu con pruebas.
Entrada de mi antiguo Fotolog del 5/02/10.
Enlace: http://www.fotolog.com/at_a_glance/72721940
3 sept 2011
Chicles
28 ago 2011
Cuestión de espacio
22 ago 2011
Colisiones estelares
Pitidos
21 ago 2011
Auto-encierro voluntario
Cierro todas las ventanas y puertas para contener este momento. Ten cuidado al entrar.
Que no se nos vaya.
20 ago 2011
14 ago 2011
13 ago 2011
Balcón con flores
3 ago 2011
En los bolsos de las chicas nunca se encuentra nada
7 jul 2011
Irrepetible
27 jun 2011
¿Aún no lo entiendes?
25 jun 2011
22 jun 2011
Cada dos por tres
Los ni de broma se disfrazan de quizás y se ríen de todos los que, sin saberlo, asienten y se sientan a ver si sucede en algún momento... Junto con el futuro, que ya no puede más, le duele tanto la tripa de reír que sus carcajadas se han vuelto mudas, por todos esos que viven para él; mientras que el presente insiste en pagar campañas de publicidad a todo el que se las oferte y si no, las busca, para lavar su imagen y conseguir notoriedad. Vive aterrado. Porque la gente finalmente lo obligue a mudarse al Olvido. Y eso está tan lejos que ni sabría cómo llegar... Y mucho menos volver.
14 jun 2011
(Des)conocida
La cuestión es que en mi estupor, y la sensación más intensa que había experimentado nunca, de no dar crédito a lo que veía... O más bien, por el hecho de no ver(me), no paraban de aparecer preguntas.
¿Entonces el espejo miente? ¿O soy yo la que creo verme por simple rutina?
Si no me reconozco ni a mi misma, ¿cómo conocer a nadie más?
Llevo todo el día con la mano puesta justo en la intersección de los límites de las fibras de esa cuerda. Pero no tengo fuerza suficiente para un golpe seco y certero. Que desenredara algo o, sencillamente, arramblara con lo que encuentre a su paso.
He decidido volverme a auto-presentar, a ver qué pasa.
11 jun 2011
Mi primera despedida
Sabes lo mal que se me da abrazar, besar y mover la mano hacia ambos lados. Sabes que me duele la voz cuando pronuncio esa palabra. Sabes que estoy para todo menos para decirla. Para decír(te)la
Y te vas. Vaya que sí te vas.
Aunque esta vez sin aviones, trenes ni coches. Sin maletas ni equipaje de mano. Sin cajas. Sin carpetas en fila. Sin ropa por doquier...
Esta vez sigues aquí. Sin estar.
Y me quedo cual estatua de sal, atónita. Porque has conseguido presenciar, y que presencie, mi primera despedida.
Estarás contento.
6 jun 2011
El charco que quería ser piscina
30 may 2011
Próxima estación: Tu vida
Lo cierto es que no recordaba esas palabras que escuchó por primera vez de su boca. La misma que le costaba un mundo olvidar, de labios trazados, delicados, como en un lienzo, matemáticamente calculados para que cuando se estamparan en algún lugar, dejaran huellas imperecederas. A pesar del tiempo.
Le costó pero consiguió trasladarse algunos años atrás, cuando la brisa era el único de sus problemas. El viento soplaba, bravo, sin ningún complejo, llevándose sus restos de sentimientos, tirándolos por tierra. Y la arena en la boca. Eso sí era del todo molesto. Pero la sensación del aire envolviéndole los pies mojados por el mar le quitaban peso a todo. Incluso a que su cabeza no siguiera allí, con él.
Mirar su muñeca, como si echara en falta un en-mala-hora-concebido instrumento para medir artificialmente sus momentos. Qué paradoja... Y la ventana siempre abierta de aquella casa algunos metros más allá, con las cortinas blancas, de lino, volando hasta el mar. No entendía cómo no se mojaban. Siempre estaban de un blanco radiante... Le dolían los ojos de mirar, y no paraba de hacerlo hasta que las lágrimas le advertían que ya no podía seguir haciéndolo. Y todo se le volvía blanco...
Y de golpe al momento actual.
Sobre aquella cama, doble, con una plaza libre. Con una manta que en invierno era demasiado poco cálida y en verano siempre se pasaba de caliente. Y la almohada cansada, sobre su cabeza. No debajo.
Mientras le daba vueltas a su mundo con el dedo pulgar, le hacían cosquillas las plumas que se le escapaban al cojín por entre los dedos, en el brazo derecho. Y le dolía la oreja de imaginarse que sonaba el teléfono.
De repente aquel ruido otra vez. Y ese temor recurrente...
Como si ese fuera el último tren posible. Como si no fuera a volver a pasar. Pero le faltaba un toque, un ligero empujón para caer de esa cama y salir corriendo.
28 may 2011
Sushi para cenar
22 may 2011
Letras
15 may 2011
Un trocito de sur
23 abr 2011
Aparcada

17 abr 2011
Y un barco
Para ese entonces ya tengo construidas tres ciudades en dos continentes.
Y un barco por estrenar.
Adiós
Lo peor del adiós
es cuando se derrama
cuando pesa y te estorba
cuando te encoge, cuando te apaga
Lo peor del adiós
es tirar la toalla
romper una lanza
a favor de perder la batalla
Lo peor del adiós
es cuando no basta
cuando se disipa
pasa desapercibido y te aplasta
Lo peor del adiós
es que no te salga
cuando se te atasca
y te secuestra las palabras
Lo peor del adiós
es que haga falta
Lo peor del adiós
es cuando te vayas
8 abr 2011
Poesía
19 mar 2011
Tiempo en estado líquido
Entre las vías sólo pudo escuchar el rudo estremecer del que, a su lado, rugía como un león herido. Su eco le ensordecía lento. La sangre le enrarecía las ideas, le emborrachaba, le manchaba el pecho. Los hilos con los que le habían estado moviendo se le debieron caer a alguien y estaban anudados a algún tren que no paraba. Sin salidas de emergencia. Y eso que la velocidad nunca fue su fuerte.
Su única forma de salir de la corriente era la misma que otras veces, cuando se le perdían los papeles, le había salvado cuando nadie hubiera apostado nada por ello. Ni siquiera ella misma.
Tenía tantos latidos apretándola por dentro y el miedo derramado por el suelo.
Nunca había estado acostada sobre un charco de tiempo.
11 feb 2011
7 sentidos
10 feb 2011
Febrero.
8 feb 2011
Rarezas
Hoy me he tirado 23 horas moldeando las nubes de tu cielo y he perdido la única hora que me quedaba suelta.
6 feb 2011
Ya pensaré qué hacer

Ya pensaré qué hacer después. De momento...
Me dejaré desenredar las pestañas anonadadas, adosadas de serie. Me dejaré hacer por mis sábanas. Esta noche no se lo pondré nada difícil. Comentaré el amanecer con mi almohada, sin tapujos. Me dormiré entre burbujas de cafeína y despertaré con sueño precocinado. Y desayuno sin azúcar; sin servir.
Desbloquearé dos o tres veces mi capacidad de atención para que me funcione cuando me pierda leyendo entre las líneas de tus palabras. Dudaré de mis dudas endeudadas hasta la médula. Por si acaso. Y ni hablar de las tuyas... translúcidas, promiscuas.
Me desprenderé de lo que amenace mis miedos capicúas. Me desnudaré de veces que siento tambalear lo que está por venir y me recolocaré la falda. Esperando. El viento que me baile el agua.
Agitada.
Sin sal.
Preguntaré por si alguien me pudiera donar un poco. El viejo truco para conocer al vecino guapo. El cielo que gruñe. Mi estómago me encoge la amplitud de miras. Me arranca el escenario torcido. Me recoge las lágrimas. Su fetiche más preciado...
No debí contar ovejas anoche. Siempre te veo pasar y te quiero al doblar la esquina. Hasta que vuelves a cruzar. Y el semáforo me avisa de que ya no... Y mi tiempo aprieta el acelerador... Y te me pierdes por entre las rayas de la autopista. Sin luces tenues ni músicas apropiadas...
Y tomaré biodramina para el día a día. Para contar las vueltas que me dan las olas de la vida, cuando me pillan... O me dejo pillar.
Ya pensaré qué hacer después. De momento...
Tengo una lista -de lo más sugerente- de maneras de enrollarme entre las mantas.
3 feb 2011
Otro blog!

30 ene 2011
Felicidad. Instantes

No me digas que no te acuerdas de aquella vez, cuando se nos terminaron los rollos de papel escritos y reescritos por anverso y reverso, y la tinta amenazaba con comenzar a escasear.
No me digas que no la sentías, lenta…, ingenua..., disparatada… Felicidad.
29 ene 2011
Un puñado de frases sueltas
10 ene 2011
Ya.


